Lo que empezó como una restricción focalizada en varios municipios del Vallès y el Baix Llobregat ha acabado saltando la frontera invisible de la ciudad: la peste porcina africana (PPA) ya está oficialmente en Barcelona y eso significa que, por ahora, se han acabado los paseos por la Carretera de les Aigües.
La confirmación del primer positivo en un jabalí dentro del municipio de Barcelona ha sido el detonante para que el conseller d’Agricultura, Òscar Ordeig, anuncie el cierre total de Collserola. No es una decisión menor ni una sugerencia; es un blindaje en toda regla de las más de 8.000 hectáreas de parque natural para intentar frenar un brote que ya suma más de 220 casos positivos en toda la región metropolitana.
Un cierre preventivo para salvar al sector
Aunque el nombre de la enfermedad asusta, lo primero que conviene aclarar para evitar el pánico en el súper es que la peste porcina africana no afecta a los seres humanos. No te vas a contagiar por caminar por el monte, pero tus botas sí pueden ser el vehículo que transporte el virus de un lado a otro. El problema es estrictamente económico y sanitario para la fauna: si el virus llega a las granjas de cerdos, el impacto para el sector porcino catalán uno de los motores de nuestra economía sería catastrófico.
Por este motivo, el Plan de Contingencia de la Generalitat establece que, ante la presencia de ejemplares infectados, se debe restringir al máximo el movimiento de personas en las zonas críticas. Al ser el jabalí un animal que se desplaza con facilidad por todo el macizo, la aparición del caso en Barcelona ha obligado a unificar todos los sectores y cerrar el acceso desde los barrios de montaña de la ciudad, sumándose a los límites que ya existían en Sant Cugat, Cerdanyola o Molins de Rei.
Qué puedes (y qué no puedes) hacer a partir de ahora
La medida afecta de lleno a los planes de fin de semana de miles de barceloneses. Con el cierre total de los accesos que tocan a los distritos de Horta-Guinardó, Nou Barris y Sarrià-Sant Gervasi, quedan suspendidas actividades tan nuestras como el running por la montaña, las rutas en bicicleta o las clásicas parrilladas en los merenderos de la zona.
Los Agentes Rurales y el servicio de guardería del parque intensificarán la vigilancia para evitar que nadie se salte el perímetro. Se busca evitar el «efecto dispersión»: si entramos en el bosque y asustamos a los jabalíes, estos se desplazarán hacia otras zonas buscando tranquilidad, extendiendo el virus a territorios que todavía están limpios. Es un ejercicio de responsabilidad colectiva: cuanto antes se controle el brote, antes podremos volver a subir al Tibidabo por los senderos de siempre.
Barcelona ha sido la última en caer en una lista que ya parece un mapa de cercanías. Con esta nueva ampliación, ya son 18 los municipios bajo restricciones severas. A las localidades del Vallès como Sabadell, Terrassa o Sant Cugat, se le unen ahora todos los municipios del cinturón sur que comparten frontera con la sierra, como Esplugues o Sant Just Desvern.