Hay un rito casi mágico cuando las luces de una sala se apagan, el murmullo cesa y la textura de la imagen nos anuncia que estamos a punto de viajar a otro mundo. Christopher Nolan, el gran defensor del celuloide en estado puro, vuelve a las carteleras con «La Odisea», un largometraje rodado de principio a fin utilizando gigantescas cámaras IMAX de 70 milímetros. Su intención no es otra que regalar al espectador un lienzo monumental, de altísima resolución y sin ningún tipo de recorte visual, buscando una inmersión absoluta.
El problema llega a la hora de buscar una butaca. A día de hoy, no existe en todo el territorio español ni un solo proyector capaz de reproducir este formato exacto combinando la proporción IMAX y el celuloide analógico. Para los puristas que deseen experimentar la película exactamente con la misma visión que el director tenía en la sala de montaje, la opción más cercana implica cruzar la frontera. Sin embargo, para quienes prefieran quedarse en Barcelona, la ciudad esconde un par de ases bajo la manga que salvan la papeleta con nota.
Una pequeña peregrinación al sur de Francia
Si el objetivo es disfrutar de la inmensa proyección fotoquímica sin sacrificar un solo milímetro de encuadre, el destino es el Pathé Odysseum. Ubicado en Montpellier, a unos 280 kilómetros de Barcelona, este recinto acaba de inaugurar una de las poquísimas salas del sur de Europa equipadas con un proyector IMAX de 70mm.
A casi cuatro horas en coche, esta escapada se convierte en la única vía estricta para sumergirse en la resolución real y en esa imagen más cuadrada y envolvente que caracteriza a la cinta.
La calidez del celuloide en nuestro templo local
Si hacer kilómetros no entra en los planes, el Phenomena Experience es la parada obligatoria en la capital catalana para los amantes del formato analógico. Este conocido templo cinéfilo, que siempre mima la decoración y la acústica de su sala, proyectará la cinta en un proyector de película tradicional de 70 milímetros. Al no tener la altura del IMAX, la pantalla es algo más rectangular y la imagen perderá un poco de información por arriba y por abajo. A cambio, esta proyección en versión original subtitulada (VOSE) mantendrá vivo el excepcional contraste, la textura y el grano físico que hace único al celuloide.
Inmersión a lo grande en formato digital
La otra gran alternativa barcelonesa pasa por sacrificar la magia del formato analógico en favor del tamaño. El complejo CINESA Diagonal Mar permite adentrarse en la película a través de su sala IMAX Digital de última generación. Aunque la textura del cine tradicional se pierde, su enorme pantalla logra abarcar mucha más cantidad de imagen que un cine convencional, respetando esa inmensidad visual que Nolan busca en cada plano. Todo ello, por supuesto, acompañado de las clásicas comodidades de un multicines moderno, con butacas confortables y las imprescindibles palomitas.