Actualización de 22 de enero: La AP-7 sigue cortada en sentido sur indefinidamente, y no se han anunciado novedades sobre su reapertura. Las vías alternativas para desplazarse por el territorio son las mismas que las anunciadas ayer por la Generalitat y que recoge este mismo artículo.
Si pensabas que el día no podía torcerse más después de ver cómo el servicio de Rodalies quedaba suspendido, la realidad de las carreteras catalanas acaba de añadir un nuevo capítulo a esta jornada para el olvido. Desde media tarde de este miércoles, la AP-7 ha dejado de ser una opción para quienes pretendan salir de Barcelona en dirección sur.
El Servei Català de Trànsit ha tomado la decisión drástica de cortar la autopista a la altura de Martorell ante un riesgo real de hundimiento de la calzada, una medida de extrema seguridad que llega tras los estragos causados por el último temporal.
La situación es delicada y el Ministerio de Transportes no ha querido jugársela. Aunque inicialmente se puso sobre la mesa el cierre total de la vía en ambos sentidos, finalmente se ha optado por mantener abierto el flujo hacia el norte, limitando el bloqueo únicamente a los carriles que bajan hacia Tarragona. Ramon Lamiel, director del SCT, ha confirmado que la intervención es necesaria para garantizar que el asfalto no ceda, especialmente en un punto donde la infraestructura ha sufrido un desgaste crítico por las lluvias y las incidencias ferroviarias adyacentes.
Los Bomberos de la Generalitat ya habían mantenido un carril cerrado entre Gelida y Castellví de Rosanes tras detectar los primeros indicios de inestabilidad en la autopista. Sin embargo, tras una evaluación técnica de urgencia de los muros y los elementos de contención, el Servei Català de Trànsit ha optado por la medida más drástica: el cierre total hasta nuevo aviso para evitar cualquier riesgo de socavón o desprendimiento.
El origen del problema: lluvia y trenes
Este incidente no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una «tormenta perfecta». Según informan fuentes de Protección Civil y el propio Servei Català de Trànsit, la inestabilidad del terreno se ha visto agravada por los fuertes episodios de lluvia acumulados y, muy especialmente, por el impacto indirecto del descarrilamiento de un tren de la línea R4 en Gelida ocurrido este pasado martes.
Aquel accidente ferroviario, provocado por un desprendimiento de rocas que afectó a la vía del tren, parece haber comprometido también la base del terreno sobre el que se asienta la autopista. Los técnicos están trabajando a contrarreloj para determinar el alcance de los daños estructurales y proceder a las reparaciones necesarias, pero la realidad es que ahora mismo no hay una fecha de reapertura clara.
Alternativas para esquivar el corte
Como era de esperar, el cierre de la AP-7 en Martorell está provocando un efecto dominó en el resto de carreteras de la zona metropolitana. Para evitar quedar atrapado en el embudo, se han habilitado diferentes rutas alternativas dependiendo de hacia dónde te dirijas.
Si tu destino es el interior, la opción más viable es desviarse hacia la C-25. Para aquellos que necesiten bajar hacia la zona del Penedès, las autoridades recomiendan utilizar la N-340 y la C-15. Si, por el contrario, buscas el litoral, la C-32 se convierte hoy en tu mejor aliada. Finalmente, para los conductores que busquen conectar con la A-2, el flujo de tráfico se está derivando a través de la C-58 y la B-40.
Desde Barcelona Secreta os recomendamos que, antes de salir de casa, consultéis el estado del tráfico en tiempo real a través de las redes sociales de Trànsit, ya que la situación es cambiante y las retenciones pueden aparecer en cualquier enlace secundario. Toca armarse de calma y recordar que, en esta ocasión, la seguridad va por delante de la prisa por llegar.