Barcelona se prepara para uno de esos fines de semana en los que quedarse en casa debería estar multado. Del 12 al 15 de febrero, la ciudad se viste de gala (y de disfraz) para celebrar las Festes de Santa Eulàlia 2026. Pero este año la cosa no es una edición cualquiera: el calendario ha querido que la solemnidad de la «Laia» se dé la mano con el desenfreno del Carnaval, regalándonos una de esas carambolas festivas que ocurren muy pocas veces en la vida.
Si te gusta el jaleo del bueno, apunta, porque entre los 425 años de los Gegants del Pi y la Taronjada, el centro de Barcelona va a parecer un hormiguero de cultura popular. Aquí te contamos lo que tienes que saber para sobrevivir y disfrutar a partes iguales de esta maratón de tradiciones.
Un jueves de locos: cuando la Laia se encontró con el Carnaval
El pistoletazo de salida será el jueves 12 de febrero y promete ser épico. Por un lado, tendremos la Passejada de les Laies, que saldrá a las 18:30 h desde el Palau de la Virreina. Es ese momento mágico donde las gigantas de la ciudad toman el protagonismo absoluto. Pero la sorpresa llega a las 20:40 h en la plaza de Sant Jaume.
Justo cuando las Laies terminen su baile, el espíritu del Carnaval hará acto de presencia. Aunque el grueso de la Taronjada (esa batalla simbólica de confeti naranja y desenfreno) se traslada este año al barrio de Sants, en Sant Jaume no han querido quedarse cortos. Habrá un homenaje especial con los bailes de Rodanxó y Rodanxona y un castillo de fuegos que servirá para decir que, sí, ya estamos oficialmente en modo fiesta total.
El aniversario de oro (y madera) de los Gegants del Pi
Si hay unos protagonistas indiscutibles este 2026, esos son los Gegants del Pi. Estas figuras, que son prácticamente instituciones en Barcelona, celebran nada menos que 425 años. Para que te hagas una idea de su importancia, la primera mención de la giganta data de 1624; han visto pasar de todo por las calles de la ciudad.
El domingo 15 de febrero será su gran día. A partir de las 19:00 h, saldrán desde la plaza del Pi en una cercavila histórica acompañados de invitados de lujo que vienen de fuera, como la Mulassa de Tarragona o los Cavallets de Lleida. Verlos bailar en Sant Jaume es una de esas experiencias que te reconcilian con la ciudad, sin importar cuántos guiris te hayas cruzado por el camino.
Fuego, castells y música para todos los gustos
Como buena fiesta barcelonesa, no puede faltar el olor a pólvora. El sábado 14 es el día del Correfoc de Santa Eulàlia. Los más pequeños tendrán su versión a las 18:30 h, pero los que prefieran las chispas de verdad deberán esperar a las 20:00 h. Es el momento de sacar la ropa de algodón vieja y dejarse llevar por el ritmo de los tambores.
Para los que prefieran la música sin necesidad de saltar entre chispas, la agenda viene cargada. El viernes 13, la Lali Jove tomará la avenida de la Catedral con un cartel muy potente que incluye a Flashy Ice Cream y Les que Faltaband, con un mensaje claro contra el racismo y a favor de la diversidad. Si buscas algo más tradicional pero con marcha, esa misma noche en Sant Jaume toca La Coixinera de la mano del Festival Tradicionàrius.
Cultura gratis y puertas abiertas
Más allá de la fiesta en la calle, Santa Eulàlia es la excusa perfecta para entrar en esos sitios que siempre dejamos «para luego». Como es tradición, muchos museos de la ciudad celebrarán jornadas de puertas abiertas. Podrás ver las exposiciones de imaginería festiva en el Palau de la Virreina (donde están todas las «Laies») o acercarte al Born CCM para ver a los gigantes infantiles.
Es, en definitiva, el fin de semana perfecto para redescubrir por qué Barcelona, incluso en febrero y con frío, sigue teniendo el mejor ambiente del Mediterráneo.
¿Hay algún día festivo en Barcelona?
Desgraciadamente, estas fiestas, por muy divertidas que sean, no son festivos oficiales para los barceloneses, sino, simplemente, días muy divertidos. Eso sí, buena parte de los colegios cogen el lunes como festivo para celebrar Carnaval, por lo que les padres y mares y, sobre todo, sus hijes, tendrán un motivo para estar contento con ese puente de fiestas que se viene.