El debate sobre la ampliación del Aeropuerto de El Prat está en su punto álgido. Sobre la mesa hay propuestas para una pista más larga y se discute intensamente el impacto sobre el espacio natural de La Ricarda. Pero, ¿y si el mayor problema fuera que se está planeando construir, literalmente, sobre un terreno que se va a inundar?
No es una hipótesis lanzada al aire, sino la advertencia que ha puesto sobre la mesa el investigador y escritor Joan Buades desde su Substack, Llàntia de Foc. En un artículo muy completo que da que pensar, Buades recoge los avisos de un nuevo simulador 3D y un informe sobre infraestructuras críticas que han encendido todas las luces rojas.
Y es que, seamos sinceros, el aeropuerto está donde está: en pleno delta del Llobregat, un terreno ganado al mar que, por definición, juega en la liga de las zonas sensibles. Y la posible nueva pista se proyecta justo ahí.
Un «Google Maps» del futuro climático
La herramienta que está haciendo arquear más de una ceja, y que destaca Buades, se llama «Sea Level Rise 3D Map». Es una especie de Google Maps del apocalipsis climático, creado por el ingeniero Akihiko Kusanagi, que permite visualizar de forma muy gráfica qué pasaría si el nivel del mar sube.
El resultado asusta Con una subida de solo medio metro (un escenario que muchos científicos ven plausible este siglo), grandes zonas del aeropuerto ya se verían comprometidas. Si la simulación se pone en un metro, las pistas y buena parte de las terminales del Josep Tarradellas quedan, digamos, en una primera línea de playa bastante preocupante. O directamente, bajo el agua.
Y no es por ser agoreros, pero los expertos del Medecc (la red de expertos mediterráneos en cambio climático) ya han avisado: el Mediterráneo se está calentando un 20% más rápido que la media del planeta.
El informe que señala a El Prat como «punto negro»
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Por si una simulación 3D no fuera suficiente, el artículo de Llantia de Foc también pone el foco en un reciente informe del Observatorio de la Sostenibilidad (OS). En su análisis sobre las infraestructuras críticas de España en riesgo de inundación, Catalunya no sale muy bien parada: tenemos 868 instalaciones clave en zonas inundables.
Y sí, has adivinado: el Aeropuerto de El Prat es una de ellas, señalada específicamente como un «punto negro» de alto riesgo. El informe no solo tiene en cuenta la subida lenta del nivel del mar, sino también el peligro de riadas por lluvias torrenciales (las famosas DANAs). ¿Alguien recuerda lo que pasó el 4 de noviembre del año pasado? Pues eso.
La curiosa contradicción de los mapas oficiales
Aquí viene lo más curioso. Si uno, con la mosca detrás de la oreja, se va a mirar los mapas oficiales de inundabilidad de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA), la cosa parece distinta.
En el visor de la ACA, que marca las zonas de riesgo, las pistas del aeropuerto y las terminales parecen quedar justo fuera de la mancha de peligro más probable (el período de retorno de 100 años), aunque sí quedan rodeadas por ella y afectadas por escenarios menos probables (500 años).
Esto genera un debate interesante: ¿confiamos en los mapas actuales, basados en datos históricos, o en las nuevas proyecciones que simulan un futuro climático más arriesgado? El debate no es ninguna tontería y nos devuelve al punto de partida. La pregunta que muchos se hacen es lógica: ¿tiene sentido invertir miles de millones en ampliar una infraestructura que, según estos avisos, está en una zona tan vulnerable?