×

ESCRIBE LO QUE ESTÁS BUSCANDO Y PULSA INTRO

Cargando...
Noticias

El nuevo mapa de Barcelona no será para los coches sino para las personas

El proyecto dará prioridad a la ciudadanía y al verde en 21 ejes que quedarán conectados por plazas de 2000 metros cuadrados cada una.

Barcelona Secreta Barcelona Secreta

Eixample

Después de las actuaciones más breves en Poblenou, Horta o Sant Antoni, las Superillas dan un paso más, tanto en cantidad como en ritmo, hacia un modelo de transformación para toda la ciudad. Después de junio de 2022, cuando comiencen las obras, empezaremos a contemplar un nuevo mapa de Barcelona en el que el tráfico rodado se verá considerablemente reducido y la ciudadanía será la protagonista.

La propuesta que se dio a conocer en marzo como ganadora del concurso de los cuatro ejes verdes, comenzará a extenderse prioritaria y especialmente en el Eixample, desde las zonas verdes y de plazas que comenzaron en Sant Antoni y en la trama Cerdà. Más adelante, el cambio continuará con Consell de Cent, Rocafort, Comte Borrel y Girona, en áreas que van de la Gran Vía a la Avenida de Roma y la Diagonal. Para que las personas tengan espacio, es imprescindible restárselo al paso del motor, que en estas zonas es donde más tráfico y contaminación acústica y del aire genera.

Estos ejes aumentarán el verde de un 1 al un 10%, unos 4000 árboles nuevos que crecerán sobre un suelo más poroso y más fértil. Y, en los puntos que los unen, se construirán plazas de 2000 metros cuadrados cada una. El asfalto de 21 calles de Barcelona será sustituido «panots» (más pequeños que los actuales) y granito que quedarán a un sólo nivel y que servirán para reutilizar en un 30% el agua de la lluvia. Estos tramos jamás podrán ser atravesados por vehículos en línea recta, sino sólo en algunos tramos en los que deberán girar y circulando a no más de 10 kilómetros por hora.

Todo se adaptará a los peatones, incluso las farolas, que serán más bajas, una vez se hayan librado de la función de tener que alumbrar las calzadas para los coches. Habrá mesas y bancos, más fuentes y zonas de juego infantil.

Conseguir un espacio público no solamente sostenible, sino también saludable. Y esto, más allá de verde, significa que la calle sea un lugar más justo y más seguro. Pero además, la mirada integral bajo la que se ha diseñado el proyecto contempla un tejido que favorezca las relaciones sociales y la economía de proximidad.