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Eskocells, el proyecto que llena los maceteros urbanos de plantas y flores

Una iniciativa impulsada por un grupo de amigos y que se ha extendido por casi toda la ciudad.

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Eskocells, el proyecto que llena los maceteros urbanos de plantas y flores

Una de las cosas que nos ha podido dejar la pandemia es una mayor conciencia medioambiental, que en algunos casos se ha traducido en un resurgimiento de propuestas verdes. Hace meses que el Ayuntamiento de Barcelona apostaba por la ampliación de zonas de paseo y terrazas de bares. Esta vez la iniciativa no es de la administración pública sino de un grupo de amigos al que se han ido uniendo cada vez más personas.

Desde Eskocells han convertido los maceteros de la calle en pequeños jardines con plantas y flores. Es decir, han aprovechado la tierra de los árboles plantados en las calles para hacer crecer otros vegetales, añadiendo vallas y apostando por una estética más verde.

La impulsora de la iniciativa es la escritora Liz Castro, implicada en proyectos verdes como L’Aixeta, en el barrio de Gracia. Ella misma explica que a través de Instagram vio una iniciativa similar en Londres, y que tras ponerse en contacto con su responsable trasladó la idea a un grupo de amigos y conocidos. Asegura que en Barcelona hay 140.000 jardineras de este tipo y que eso supondría unos 140.000 m² que podrían convertirse en verde.

Desde el grupo también explican que consideraban que las bases de los árboles estaban desaprovechadas y en muchas ocasiones sucias o en mal estado. Además, la iniciativa permite combatir plagas.

El verde llega a distintos barrios de la ciudad y ahora el grupo dispone de una cuenta de Twitter e Instagram – Eskocells – así como de un Telegram con el mismo nombre y del que ya forman parte 150 personas. Desde ahí se coordinan, comparten conocimientos y en definitiva se ayudan los unos a los otros. Por ejemplo, comparten semillas, compost artesano y materiales reciclados que utilizan para elaborar los cercos que delimitan las bases de los árboles.

En coherencia con la base del proyecto, quieren que todo sea sostenible y por eso colaboran con el TransfoLAB BCN, un espacio creativo de reciclaje de chatarra que les cede el espacio para elaborar los cercos.

A pesar del espíritu colaborativo y familiar, el proyecto tiene la ambición de poder colaborar con el Ayuntamiento para buscar maneras de trabajar colectivamente y mejorar estos maceteros urbanos. Ya han empezado a hablar con ellos y todo apunta a que podrán emprender algo juntos. Por ahora, la iniciativa ha llegado a localidades como Sant Cugat o Albal (Valencia).