Hay tradiciones que, aunque vengan de fuera, se sienten tan nuestras que cuesta imaginar el calendario de Barcelona sin ellas. Es lo que ocurre con los Foguerons de Sa Pobla en Gràcia, una cita que desde hace más de tres décadas transforma el corazón de la Vila en una sucursal de Mallorca. Este 2026, la fiesta alcanza su punto álgido el sábado 31 de enero, regalándonos esa mezcla tan única de humo, música de raíz y gastronomía balear que ya es, por derecho propio, la gran fiesta de invierno del barrio.
El origen de este fenómeno es de esas historias que hacen barrio. Todo empezó en 1992, cuando Antoni Torrens decidió traer un pedacito de su Sa Pobla natal a la Plaza del Diamant para que sus hijos, que estudiaban aquí, no extrañaran la revetlla de Sant Antoni. Lo que empezó como un gesto familiar ha acabado siendo un despliegue de cultura popular donde las xeremies, los glossadors y las teresetes (los títeres tradicionales) conviven con los castellers y los gigantes locales.
Un sábado de brasas y cultura popular
El plato fuerte de la celebración llegará el sábado 31 de enero. Desde bien temprano, a eso de las 11:00 h., las plazas y calles empezarán a tomar forma con el montaje de las hogueras. Si te apetece un plan de mañana, el folk inundará los mercados de la Llibertat y la Abaceria a mediodía, mientras que los más pequeños tienen una cita con el teatro de títeres de la compañía Teresetes Migjorn en el Centre de la Vila.
La tarde marcará el inicio del ritual más solemne y festivo. A partir de las 19:00 h., la Plaza de la Vila será el epicentro con la muestra castellera y la plantada de las colles. Poco después, el pasacalle recorrerá las arterias del barrio hasta desembocar en la Plaza de la Virreina, donde a las 21:00 h. se producirá el encendido oficial del fogueró. Es el momento en que las parrillas se llenan de botifarrons y xoricets, y el barrio se convierte en una gran cocina comunitaria al aire libre.
Dónde encontrar las hogueras y qué comer
La fiesta no se queda solo en una plaza. La red de foguerones se extiende por puntos emblemáticos como la Plaza del Nord, la de la Virreina y la del Diamant, pero también por calles que mantienen vivo el espíritu vecinal como Verdi, Mozart, Llibertat o Tordera. En cada uno de estos puntos, el ritual es el mismo: compartir fuego y comida.
Más allá de la carne a la brasa, la esencia de los Foguerons reside en su capacidad para hermanar dos orillas del Mediterráneo. Además del sábado, el domingo 1 de febrero servirá para cerrar el ciclo festivo con más sesiones de títeres tradicionales en La Violeta. Si buscas una experiencia auténtica de esas que justifican el frío de enero, acércate a Gràcia, busca el humo y déjate llevar por el sonido de las simbombes. No hay mejor forma de empezar el año que alrededor de una hoguera.