Las mañanas en Barcelona tienen una banda sonora inconfundible: el murmullo de los andenes, el pitido de cierre de puertas y el traqueteo de los vagones que despiertan a la ciudad. Sin embargo, ese pulso metálico cambiará su ritmo el próximo 11 de noviembre. Los trabajadores de las principales redes de transporte ferroviario de la capital catalana han decidido qué papel jugarán en la inminente jornada de protestas ciudadanas.
Tras el registro de los preavisos por parte de los sindicatos UGT, CCOO y CGT a mediados de octubre, las plantillas del Metro de Barcelona, Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) y Rodalies apoyarán la huelga general. La movilización, que tiene como bandera el reclamo por una vivienda y un trabajo dignos, contará así con el respaldo de una amplia mayoría del sector, aunque el nivel de adhesión y la unanimidad varían según los pasillos de cada empresa operadora.
Unanimidad bajo tierra
El Metro de Barcelona, gestionado por Ferrocarril Metropolità de Barcelona (FMB) dentro del grupo TMB, es el único escenario donde no hay fisuras. Según han confirmado miembros del comité de empresa de la CGT, todas las formaciones que integran la representación de los trabajadores del suburbano han acordado unirse al paro de manera unánime. En los túneles de la ciudad, el respaldo a la convocatoria ha logrado poner de acuerdo a todos los portavoces laborales.
Fuera del subsuelo barcelonés, el panorama es algo distinto. En Rodalies, la mayoría de los representantes sindicales secundará la huelga. Desde UGT, con presencia en el comité de Renfe, aseguran que irán «con todo» a la protesta, recordando su identidad sindical y la urgencia de intervenir en el problema de la vivienda. No obstante, formaciones como el sindicato de maquinistas Semaf han optado por no posicionarse a favor ni en contra. Su portavoz nacional, Teo Moreno, aclara que son una entidad «independiente y apolítica» centrada en asuntos estrictamente profesionales, por lo que respetan el derecho a huelga pero dejan la decisión a la libre elección de cada afiliado.
Por su parte, los andenes de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) respiran un ambiente similar. Su organización interna otorga mucha autonomía a las diferentes secciones sindicales, lo que imposibilita un acuerdo total. De hecho, cinco de los veintitrés miembros del comité pertenecen a grupos que no secundan el paro. A pesar de ello, la inmensa mayoría de la plantilla se encuentra bajo el paraguas de las formaciones convocantes. Desde UGT, quienes ostentan la presidencia del comité, explican que aunque respetan la situación y convicciones de cada empleado, han decidido impulsar activamente que la plantilla participe en esta jornada de movilización.