La Bodega La Riera, un espacio cooperativo emblemático del barrio de Vallcarca, ha lanzado una llamada a la solidaridad para evitar el cierre. Tras más de trece años de actividad como espacio popular, anticapitalista y comprometido con la economía social y solidaria, el proyecto atraviesa su momento más crítico: una serie de multas impuestas han puesto en jaque su viabilidad económica.
El total de sanciones asciende a más de 10.000 euros, muchas de ellas, según afirman desde la cooperativa, por «hechos cuestionables o directamente inexactos», como ruidos o molestias a los vecinos. La intención era que el pago de las multas no entorpeciera el avance normal de la bodega (pago de salarios, proveedores, etc), pero ahora se ha llegado a un punto en que se hace necesario emprender esta campaña de micromecenazgo para evitarlo.
Más que un bar: un refugio vecinal
La Riera no es solo un bar. Es un lugar de encuentro, un espacio comunitario, un escenario de actividades culturales, de luchas vecinales y de celebración. Más allá de su función como bar, el local es uno de los últimos espacios populares y reinvindicativos en un barrio que ha sufrido algunas de las operaciones de gentrificación urbanística más relevantes de la ciudad, y que vivió, hace pocos días, un tenso episodio de desahucios.
De hecho, desde La Riera afirman que la multa afecta al normal desarrollo del proyecto porque el modelo de negocio no busca lucrase, si no ser sostenible para los cooperativistas que lo mantienen y para los clientes del barrio.
El equipo lo forman cinco socias cooperativistas y dos trabajadoras, todas con vínculos personales y militantes con el barrio. “Hemos creado ocho puestos de trabajo dignos y levantado un proyecto sin subvenciones, a pulmón, abierto a todas las vecinas, con precios populares y compromiso social”, explican.
Con una carta diversa, opciones veganas, productos de proximidad y vermut a granel, ha sido durante años un punto de referencia en Vallcarca para quienes apuestan por otro modelo de ciudad.
Cómo se ha llegado a acumular 10.000 euros de multas
Las multas llegaron a finales de 2023, tras dos noches señaladas: una en agosto y otra durante las fiestas del barrio. En una de ellas, según el acta, había mesas recogidas y solo quedaban personas despidiéndose en la calle. En la otra, se alegaba que la puerta y ventanas estaban abiertas y que se generaba ruido, algo que desde La Riera desmienten rotundamente. “Sabemos muy bien cómo actuar para no molestar a las vecinas ni ponernos en riesgo”, aseguran.
En total han sido siete multas. Tras valorar si recurrir, decidieron pagar algunas sanciones para evitar perder el derecho al pago reducido. Pero el resto (alrededor de 8.000 €) siguen pendientes y ya no pueden beneficiarse de ningún descuento ni presentar alegaciones.
Esta campaña no es solo una petición económica, sino un grito político. La Riera denuncia la transformación acelerada de los barrios barceloneses, donde los espacios comunitarios están siendo reemplazados por franquicias, tiendas de souvenirs, bares en inglés y locales pensados para turistas o expats. “Cada vez queda menos ciudad para quienes vivimos aquí”, señalan.
Por eso, esta llamada va dirigida no solo a las vecinas de Vallcarca, sino a todas aquellas personas que quieren una Barcelona viva, combativa y con barrios con alma. “No pedimos dinero para reformar el local o comprarlo. Solo para poder seguir abriendo las persianas y ofreciendo lo que hemos construido durante más de una década”.
Cómo apoyar la campaña
Puedes apoyar la campaña de micromecenazgo aquí o escribir a la misma bodega para proponer colaboraciones en solidaritatriera@gmail.com

