A veces nos olvidamos de que Barcelona, entre playa, terrazas y sol mediterráneo, también tiene una relación histórica con el frío. Hubo un tiempo en que patinar sobre hielo en la ciudad era un plan de domingo clásico, de esos de merienda de chocolate con churros y algún que otro moratón de recuerdo en la rodilla. Sin embargo, en los últimos años, esa estampa se había vuelto casi imposible. Entre el cierre de la mítica pista Skating en la calle Roger de Flor en 2021 y la transformación del antiguo Palau de Gel en el museo temporal del Barça, la capital catalana se había quedado huérfana de hielo.
Esa sequía de frío termina oficialmente esta semana. La ciudad recupera su único espacio dedicado exclusivamente al patinaje con una instalación que no solo busca cubrir el hueco dejado por el antiguo Palau, sino que aspira a convertirse en un nuevo punto de peregrinaje tanto para deportistas como para los que simplemente buscan un plan diferente cerca del Camp Nou.
Un refugio helado en el corazón de Les Corts
La nueva infraestructura se ubica en la calle de Carles Ferrer i Salat, número 7, integrada en el ambicioso proyecto del Espai Barça. No se trata de una instalación provisional más; estamos ante una pista de dimensiones olímpicas, con unos 30 por 60 metros de superficie que cumplen con todos los estándares para el hoquei hielo y el patinatge artístico de las secciones amateurs del club.
Lo curioso del espacio es su diseño funcional, pensado para que la actividad de alta competición conviva con el ocio ciudadano. Según fuentes del club y del proyecto Espai Barça, el recinto está diseñado para ser una fuente de ingresos constante y un servicio a la comunidad que estará operativo prácticamente todos los días del año. Es, en esencia, la respuesta a una demanda vecinal y deportiva que llevaba tres años esperando una alternativa al antiguo recinto de la calle Arístides Maillol.
Más allá del deporte de élite
Aunque el hoquei y el patinaje artístico serán los protagonistas de las mañanas y las noches, el gran atractivo para el común de los mortales es la apertura al público general. El horario prometido es de los que no dan excusa: desde las 7:00 h. hasta casi la medianoche, permitiendo que incluso los más noctámbulos puedan calzarse los patines tras la jornada laboral.
Además, esta reapertura supone el fin del “exilio” para muchos patinadores que, desde el cierre del Skating, se veían obligados a desplazarse a otras localidades del área metropolitana o esperar a las efímeras pistas navideñas que se instalan en centros comerciales. Con esta nueva sede, Barcelona recupera un activo social que va más allá de los colores azulgranas; recupera un trocito de su identidad invernal en pleno distrito de Les Corts, demostrando que, a pesar de las obras y las transformaciones constantes, siempre hay espacio para un clásico que nunca pasa de moda.