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Estas son las dos mejores playas de Catalunya según ‘National Geographic’

Cala Pola y Aiguablava están en la lista de las mejores playas de España según la famosa revista.

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Auguablava

La playa es el accidente geográfico que se diferencia del resto por actuar directamente sobre nuestro cerebro reptiliano, aquél en el que aparecen los efectos inmediatos de las emociones y el razonamiento no funciona. La imagen de una playa se aparece a los ojos humanos como un plato de comida, ensanchándole las pupilas. Se nos hace la boca agua. La arena y el mar despiertan olores y recuerdos, y un fuerte deseo físico de placer y de descanso.

En España, nuestros pies tienen la oportunidad de conocer todos los tipos de arena habidos y por haber: desde la roca más negra y más húmeda, hasta la arena más blanca y más ardiente. Nos costaría elegir por cuál de todas preferimos caminar de entre nuestras favoritas y, además, no las conoceremos todas. Pero National Geographic no es cualquiera y ha creado una lista con las mejores playas de España, entre las que se encuentran dos catalanas, que son estas.

Cala Pola

Cala Pola

Hablando de arena, la de la Cala Pola es gruesa y cobre y se cubre con un agua en calma y cristalina. Se trata de uno de los enclaves turísticos más salvajes de la Costa Brava pero no por eso menos especial. Siempre hay fechas en las que poder encontrarla más vacía aunque, igualmente, el hecho de que solo se pueda acceder a ella en coche es, en este sentido, un punto a favor. Además, alrededor de esta acogedora e impresionante playa, podemos adentrarnos en un paseo por un bosque de abundante vegetación.

Se encuentra sólo a 4 kilómetros de Tossa de Mar, camino de Sant Feliu de Guíxols. Cala Pola no es la única cala que encontraremos si nos detenemos en las maravillosas vistas que nos brinda este camino de curvas.

 

Cala Aiuguablava

Aiguablava

Resguardada entre acantilados que descuelgan de un monte de pinares se encuentra Aiguablava, «agua azul», en castellano. Esta es una de esas playas que no te puedes creer, por el agua cristalina y turquesa que le da el nombre, por su arena blanca, por su pequeño tamaño (apenas 100 metros) y hasta por el verde que la cubre. Todo parece de mentira, pero está aquí al lado, a menos de dos horas en coche de Barcelona.

Además, después del baño te puedes sentar a tomar algo en alguno de los restaurantes que hay en esta misma calita de ensueño. Por pedir, que no sea, que aquí lo tienes.