No cualquier momento merece cualquier lugar. Y los jugadores del FC Barcelona lo saben. Para sellar su particular conjura de cara a la lucha por el título de Liga y celebrar el cumpleaños de su capitán Ronald Araújo, el vestuario azulgrana escogió Masia Rosàs, una señorial finca situada en Sant Cugat del Vallès, a apenas diez minutos de Barcelona, que combina historia, elegancia y discreción.
La velada, avanzada por Mundo Deportivo y celebrada lejos de los focos con carácter estrictamente privado, reunió a la plantilla en torno a una mesa con un objetivo claro: reafirmar el compromiso colectivo en un tramo decisivo de la temporada. El escenario, a la altura, donde desde 1987 se organizan banquetes y eventos.
Jardines de más de 2.000 m2

Masia Rosàs no es un restaurante al uso. Se trata de una finca histórica reconvertida en uno de los espacios de celebración más exclusivos del área metropolitana de Barcelona, habitualmente reservada para bodas de alto nivel y eventos corporativos.
Sus instalaciones combinan mobiliario de época en las salas interiores con exteriores de corte señorial, como Jardín Inglés de 2.000 metros cuadrados y la Alameda, con 1.300 metros cuadrados ideales para ceremonias y actos al aire libre.

Para una cena como la del vestuario barcelonista, el Gran Salón —con sus 470 metros cuadrados— o La Era, con capacidad para acoger cenas y presentaciones en sus 1.000 metros cuadrados, están pensados para reunir a un grupo numeroso con la privacidad y el confort que requiere una noche de estas características.
La elección del enclave no es casual. Sant Cugat del Vallès es un territorio familiar para buena parte de la plantilla del Barça, que tiene en sus urbanizaciones y zonas residenciales uno de sus lugares de vida habituales.
También por la cercanía a la Ciudad Deportiva Joan Gamper y lejanía con el bullicio de la capital.