Barcelona tiene ese superpoder de transportarte a cualquier rincón del mundo con solo cruzar una calle, pero hay fines de semana en los que la ciudad directamente decide cambiar de huso horario. Si eres de los que suspira con los cerezos en flor o se queda hipnotizado viendo vídeos de caligrafía, ve preparando la agenda. Los próximos 16 y 17 de mayo, el Port Vell dejará de oler solo a salitre para mezclarse con el aroma del yakisoba y el sonido profundo de los tambores de guerra.
El festival Matsuri Barcelona regresa a su escenario del Moll de la Fusta con una propuesta que va mucho más allá de una simple feria. Es, en esencia, la traslación literal de las fiestas populares que inundan las calles de Japón cuando llega el buen tiempo. Lo que hace diez años empezó como una reunión casi familiar de apenas mil personas, hoy es un gigante que ya ha superado la barrera de los 40.000 asistentes, demostrando que la fascinación barcelonesa por lo nipón no es una moda, sino un idilio consolidado.
Artes marciales y el arte del pincel

A diferencia de otros eventos más comerciales o centrados en el manga, el Matsuri apuesta por el alma de la tradición. Durante todo el fin de semana, el escenario principal será un goteo constante de demostraciones que parecen sacadas de una película de época. Podrás ver de cerca el sumi-e, esa técnica de pintura con tinta negra donde el trazo debe ser perfecto a la primera, o dejarte llevar por el ritmo del Bon Odori, el baile tradicional que sirve para honrar a los antepasados y que acaba involucrando a todo el que esté cerca.
Pero como no todo es contemplación, la oferta de este año incluye experiencias inmersivas para los que no se conforman con mirar. Habrá servicios de alquiler de yukatas (la versión ligera y de algodón del kimono, ideal para no morir de calor en el puerto) y una zona de artesanía donde encontrar piezas que no verás en las tiendas habituales. Además, para los que vienen con la “tropa” a cuestas, el festival ha diseñado un espacio infantil con actividades adaptadas para que los más pequeños descubran que hay vida más allá de los videojuegos.
Gastronomía y logística para el fin de semana
Si el hambre aprieta entre exhibición y exhibición, la zona de gastronomía promete ser un viaje de ida para el paladar. Habrá puestos de comida callejera japonesa.
Un detalle importante para los previsores: la organización ha activado una venta anticipada hasta el 15 de mayo que sale bastante a cuenta. La entrada de un día cuesta 6 euros (7 euros si la compras en taquilla) y el abono para todo el fin de semana se queda en 9 euros frente a los 12 euros que costará el mismo sábado. Una cifra simbólica si tenemos en cuenta que la Asociación de Cultura Japonesa Matsuri trae a artistas directamente desde Japón para que, por unas horas, el Mediterráneo parezca el Mar de la China.