Caminar por el Port Olímpic hace apenas un par de años era, para muchos barceloneses, una actividad algo ajena: restaurantes normalitos, discotecas más bien complicadas o, simplemente, un trámite para llegar a la playa. El recuerdo de las noches de ocio nocturno y el hormigón desgastado por el salitre se ha ido difuminando para dar paso a una arquitectura mucho más amable, diáfana y, sobre todo, pensada para que la ciudad deje de vivir de espaldas a su costa. El Balcó Gastronòmic es la pieza central de este puzle, un paseo elevado que ha conseguido lo que parecía imposible: que los locales vuelvan a considerar el puerto como un destino culinario de primer orden.
Esta transformación no solo responde a un lavado de cara estético, sino a un cambio profundo en la filosofía del espacio. Según el propio Ayuntamiento de Barcelona y Barcelona de Serveis Municipals (B:SM), el objetivo de este nuevo eje es fomentar la economía azul y una restauración sostenible, huyendo de los menús precocinados para turistas que colonizaron la zona durante décadas. Es en este contexto de renovación total donde emergen dos propuestas que definen perfectamente la nueva era del Moll de Gregal.
Nuara: brasa y cocina de mercado

Uno de los nombres que más está resonando en las conversaciones de sobremesa es Nuara. Ubicado en el local 11,este restaurante se aleja de las estridencias para centrarse en lo que realmente importa cuando tienes el mar a pocos metros: el producto. Su propuesta es una declaración de intenciones sobre la cocina de mercado, donde el pescado salvaje y el marisco no son simples acompañantes, sino los protagonistas absolutos de una carta que fluye según lo que dicta la lonja cada día.
De ahí que la bienvenida la de un barra gigante de pescados frescos del día con una brasa de fondo, que son también las estrellas de la carta: piezas enteras a la brasa que combinan con detalles de buena cocina. Nosotros, por ejemplo, probamos un rape con espárragos de margen y trufa, un auténtico platazo.

Las croquetas de temporada también van, los arroces llevan el sello de la familia Nuri (el restaurante es la sucursal del Balcó Gastronòmic de Ca la Nuri) y si encontráis el calamar con cansalada, también hay que pedirlo. En definitiva, de los mejores restaurantes de la costa barcelonesa porque combina lo salvaje del mar condal con la delicadeza de una familia que lleva décadas tratando sus pescados.
Tres estrellas Michelin… sobre el mar

Si subimos el listón hacia una experiencia más de autor, la mirada se dirige inevitablemente hacia el local 3, donde se asienta Eldelmar. No es un restaurante cualquiera, es la apuesta personal de los Hermanos Torres en este nuevo ecosistema marino. Sergio y Javier han queridotrasladar su sensibilidad y su técnica, ya consagradas con las tres estrellas Michelin en su nave de Les Corts, a un formato mucho más relajado y pensado para compartir, bajando el nivel a la creatividad y buscando una cocina marinera más tradicioanal.

En Eldelmar, la carta es un viaje por el imaginario mediterráneo pasado por el filtro de la alta cocina. Podemos encontrar desde unas ostras clásicas hasta platos más lúdicos como su arroz en lata, el calamar relleno y clásicos de barra como las bravas o la ensaladilla rusa. Con un precio algo más elevado, pero con una terraza que te lleva a comer directamente sobre el agua. Ah, por cierto, la Guía Michelin ya la ha dado su recomendación.