Nos fascina lo imposible, lo que desafía nuestra lógica y nuestra forma de entender las cosas. Por ese mismo motivo somos incapaces de apartar la mirada cuando contemplamos un truco de magia o un fenómeno natural que parece imposible.
En la comarca del Bages, a poco más de una hora de Barcelona, encontramos uno de esos lugares. Custodiada por un bonito pueblo que una vez fue de los más poderosos de la península, se ubica la Montaña de Sal de Cardona, la única montaña del mundo que crece con la lluvia.
Un fenómeno geológico que ocurre porque, conforme el agua va erosionando las capas de la superficie, la sal (que tiene menor densidad) emerge a la superficie rompiendo los materiales que la recubren. Algo así como una tarta de hojaldre que se quiebra y sale al exterior el relleno de nata.
Esta formación geológica es excepcional no solo por el llamativo fenómeno químico que hace que «crezca» con cada lluvia, sino también porque es posible visitar las galerías subterráneas de la antigua mina.
Aunque solo se puede observar un tramo de los más de 200 kilómetros de túneles mineros. Vale la pena por su incomparable paisaje, lleno de estalactitas y estalagmitas salinas, y lo extraño de sus paredes, características por los tonos y formas rojizas que las decoran. Colores que resaltan especialmente en la «Capilla Sixtina«, la cámara más grande e impresionante de todo el diapiro.
La mina dejó de operar en la década de los 90, pero el impacto económico de las salinas se remonta a mucho antes. El yacimiento fue explotado desde el neolítico y durante la Edad Media se convirtió en una fuente de riqueza casi inagotable, aunque no fue hasta el siglo XV cuando se construyó el Castillo de Cardona.
Un monumento que está considerado como uno de los castillos medievales mejor conservados de todo el país. Y que, tras los trabajos de reconstrucción y mantenimiento, también funciona como hotel de cuatro estrellas. Es decir, que es posible disfrutar de este palacio, no solo como turista, sino también como huésped.
Un pueblo de película

Con un escenario de estas características, resulta difícil pensar que cineastas y artistas no pusieran sus ojos en esta localidad: en Cardona se grabó una de las películas más importantes de la carrera de Orson Welles, Campanadas a medianoche.
El legendario director era un enamorado del Castillo de Cardona y escogió esta ubicación, especialmente la Colegiata de Sant Vicenç, para recrear la Inglaterra de la Edad Media. Welles, que también actuaba en la película, siempre afirmó que esta era su obra maestra y que el único problema durante la grabación fue el frío del invierno.
Y es que esa es otra característica de esta localidad que, en un verano tan caluroso como este, es más un beneficio que un problema: en Cardona las mínimas durante julio y agosto rondan los 15 grados y puede ser una gran opción para huir del calor.
Cardona también está vinculada con el mundo del cine gracias a su personaje más célebre: Berto Romero. El famoso actor, presentador y humorista es originario de esta localidad, y su casa de la infancia aparece como punto de interés en algunos itinerarios.
Horario, precios y cómo visitar la Montaña de Sal y el Castillo de Cardona
Para facilitar la visita a Cardona existe un pack que incluye la entrada a ambos puntos turísticos con horarios flexibles: el precio es de 21.50 euros por adulto (con tarifa reducida para jubilados y niños en función de su edad) e incluye el acompañamiento de un guía.
Las entradas individuales a la Montaña de la Sal y al Castillo de Cardona son de 12,75 y 8,75 euros, respectivamente. No obstante, la zona exterior del castillo y el patio de armas no requiere de ningún ticket y la entrada es totalmente gratuita a cualquier hora del día.
Por último, si visitáis Cardona no podéis marcharos sin probar algunos de sus productos y platos estrella: la vedella amb bolets o la escudella i carn d’olla son platos que, aunque más propios del invierno, vale la pena degustar. La comarca del Bages también cuenta con algunos vinos de gran tradición y calidad, por lo que os recomendamos acompañar la comida con algún vino DO Pla de Bages.