Hay rincones de Barcelona donde el mar y el cielo parecen fundirse en un solo abrazo, especialmente cuando cae la tarde y la brisa marina empieza a refrescar la costa. A partir de este lunes 8 de junio, esa postal mediterránea ganará una nueva altura desde la que contemplar cómo el sol se esconde tras los edificios más emblemáticos de la ciudad.
La empresa Atracciones Buendía ha decidido trasladar la Nòria Monumental de Barcelona a un nuevo emplazamiento estival justo al lado del Hotel W, concretamente en la plaza de la Rosa dels Vents, número 1. De esta manera, tras su reciente paso por el barrio de la Barceloneta, la estructura se muda a la nueva bocana del Port para sumarse a la oferta de ocio familiar y turístico del frente marítimo durante los meses de verano.
Setenta metros sobre el puerto
Esta gigante de acero no es una desconocida para los barceloneses. Con sus 60 metros de altura, ostenta el título de ser la noria más grande de todo el Estado y ya se ha convertido en un elemento habitual del paisaje de la ciudad.
Su silueta es un clásico imprescindible de las fiestas navideñas en el marco del Nadal al Port, así como de las celebraciones de la Festa Major de la Barceloneta durante el mes de septiembre. Desde la organización confirman que la atracción mantendrá estas fechas clave en su calendario y regresará a dichas ubicaciones cuando llegue el momento.
Un mirador entre la playa y la arquitectura
El principal atractivo de esta mudanza es el cambio radical de paisaje que experimentarán los usuarios dentro de las cabinas. Al situarse junto al icónico hotel con forma de vela, la atracción ofrece una panorámica limpia que combina el trajín de los barcos en el puerto, la extensión de las playas y el perfil urbano.
Los responsables de la instalación destacan que el nuevo punto estratégico permite integrar la atracción en un entorno privilegiado de la capital catalana, donde conviven la arquitectura moderna, la gastronomía local y los espacios de paseo al aire libre.