¿Por qué el otoño es el mejor momento para bajar a la playa?

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Muchas veces seguimos los estándares establecidos y no nos paramos a pensar siquiera que pueda haber otra opción.

El café se toma con el desayuno o la sobremesa, los cuentos se leen a los niños antes de dormir por la noche o la siesta siempre se echa después de la comida. Son como pactos no escritos de la sociedad, y muchas personas los siguen a rajatabla. ¿Pero por qué no romper un poco las reglas?

Nosotros aprovechamos que aún nos quedan tres semanas de otoño para romper una lanza a favor de una de nuestra contra-ideas más afianzadas: El mejor momento para ir a la playa es en otoño. Sí, tal como suena, con su fresca y todo. “¿Estás loco?”, te estarás preguntando . Tranquilo, que te argumentamos.

1. En verano no hay quien se mueva por la playa. Con tanto turista, es una auténtica aventura encontrar un hueco para clavar una sombrilla. Me imagino que en Andalucía estarán peor, pero aquí no debemos andar muy lejos. Con lo fácil que es llegar en noviembre y ¡ala! Toda la playa para ti solo. Donde quieras te plantas tu sombrillita, te llevas una mantita y a disfrutar de la “brisa”.

2. Te ahorras también la protección solar. El sol no te quema. De hecho, hasta lo buscas para huir del fresquete. Porque es agradable sentarte un ratito al amparo del astro rey, y cualquier oportunidad de que te dé de lleno hay que aprovecharla. Un poquito de vitamina D sin morir en el intento no está nada mal.

3. ¿Y leer en la playa en calma? ¿Sin sonido de paletas? ¿Sin niños gritando? Con el solo sonido de las páginas de libro al pasar y del viento. Un auténtico paraíso si eres de los que disfrutan de la lectura lejos del mundanal ruido.

4. Admitimos que a la hora de darse un bañito hay pocas ventajas, a no ser que seas uno de esos valientes a lo que no les importa ni el frío, ni el viento ni las olas. Pero sí hemos encontrado una muy clara: Medusas no vas a ver ni una. Así que lo mismo te hielas, pero picaduras no te vas a llevar.

5. No hay medusas, pero tampoco colillas ni latas ni despojos humanos. Y si los hay se cuentan con los dedos de una mano. Así que pasear descalzo por la playa se convierte en una maravilla.

6. Si tienes perros, es la fecha ideal. Toda la playa para correr como locos. Un salón de juegos gigante para la criatura.

7. Pero lo mejor de la playa en otoño es relajarse tranquilamente con los tuyos. Una oportunidad que en Boo Restaurant & Beach Club (Playa Nova de Mar Bella) saben aprovechar muy bien, como muestra esta oferta de 2 copas o cocktails frente al mar. ¿Imaginas lo saturado que estaría en verano?

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Foto de portada: Leandro Gomes vía Flickr

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