Las colas lo confirman: Barcelona se ha convertido en la capital española del fenómeno Labubu. Estos pequeños seres de vinilo con orejas puntiagudas y cara de pillos, creados por el artista hongkonés Kasing Lung, han elegido el corazón de la ciudad para plantar su primera tienda en todo el país.
El local, de 124 metros cuadrados, ocupa un espacio en el número 3 del Portal de l’Àngel,donde antes se vendía ropa interio, y ya se ha convertido en lugar de peregrinación para fans, curiosos y coleccionistas. Algunos incluso han dormido en la calle para asegurarse una de las codiciadas cajas sorpresa que esconden estas figuras convertidas en icono pop.
De tienda efímera a fenómeno permanente
La marca detrás del furor, Pop Mart, ya tanteó el terreno el pasado noviembre con una pop-up en la calle Pelai. Pero la fiebre no se apagó, y la apertura de esta nueva tienda permanente en Barcelona marca un antes y un después en la relación entre la ciudad y el universo de los art toys.
Los Labubu son figuras de vinilo de unos 10 centímetros, con una estética a medio camino entre lo adorable y lo travieso. Nacidos del imaginario de Kasing Lung, un ilustrador de Hong Kong, estos personajes tienen orejas alargadas, miradas intensas y un aura que recuerda a los duendes o criaturas de cuento. Aunque nacieron como parte del movimiento de los art toys, han trascendido el nicho para convertirse en objetos de deseo o colección para miles de jóvenes en todo el mundo.
¿La clave de su éxito? El misterio. Cada figura se vende dentro de una blind box, una caja cerrada que no revela qué personaje contiene hasta que se abre. Esta mezcla entre azar, diseño y coleccionismo ha hecho de Labubu un éxito internacional, impulsado por influencers, TikTok y toda una red global de fans dispuestos a intercambiar, coleccionar o revender.
La elección de la capital catalana no es casual. Según sus impulsores, Pop Mart buscaba una ciudad vibrante, joven y con sensibilidad artística. Y Barcelona lo tiene todo: creatividad, turismo internacional, coleccionistas locales y una conexión cultural con Asia cada vez más fuerte.