Moverse por Barcelona y sus alrededores sigue siendo un pequeño suplicio, pero al menos seguirá siendo gratis un rato más. Si eres de los que ya estaba mirando con desconfianza el calendario porque tu abono gratuito de Renfe tenía los días contados, puedes respirar: la administración ha decidido darnos una tregua de quince días extra.
La medida, que inicialmente debía finalizar este domingo 15 de marzo, se alargará finalmente hasta el 31 de marzo. El motivo no es otro que la persistencia de los problemas en el servicio. La consellera de Territori, Sílvia Paneque, ya dejó caer hace unos días que la gratuidad se mantendría mientras el sistema no funcionara con una normalidad sostenida. Como esa estabilidad todavía suena a ciencia ficción en algunos tramos de la red, el billete a coste cero sigue sobre la mesa para compensar el «vía crucis» diario de muchos usuarios.
Un respiro ante el caos de los túneles del Garraf
Esta prórroga no llega de forma aislada, sino que coincide con un nuevo frente abierto en la movilidad ferroviaria de la ciudad. A partir de este lunes 16 de marzo, comienzan las obras de mejora en los túneles del Garraf, una intervención necesaria pero que promete poner a prueba la paciencia de quienes utilizan la línea R2 Sud y los trenes regionales que conectan con Tarragona y Sant Vicenç de Calders.
Los trabajos obligarán a modificar frecuencias y a desplegar un plan alternativo de transporte. Para mitigar el impacto, se han reforzado las plazas de los autobuses interurbanos y se ha establecido un servicio de lanzaderas por carretera entre El Prat de Llobregat y Sant Vicenç. En este contexto de transbordos y esperas, cobrar por el billete parecía, cuanto menos, una decisión difícil de justificar políticamente.
Cómo queda el calendario para el usuario
Si ya tienes tu abono de Rodalies, Media Distancia o Regionales de Cataluña, no tienes que hacer ningún trámite extraño. La validez se extiende automáticamente dos semanas más, permitiendo que la transición hacia el nuevo modelo de pago, o la siguiente prórroga, quién sabe, se haga de forma más escalonada.
La Generalitat y Adif monitorizarán el estado de la red durante este periodo extra para decidir qué ocurrirá a partir de abril. De momento, lo único seguro es que el bolsillo de los barceloneses se ahorrará unos cuantos euros mientras las vías intentan recuperar el ritmo. Es, en esencia, una prórroga por «daños y perjuicios» ante un servicio que todavía lucha por cumplir sus horarios.