Barcelona se prepara para su fiesta mayor de invierno y, como ya es tradición, la ciudad se llena de planes que nos permiten redescubrir nuestros propios tesoros. Entre gigantes, ‘correfocs’ y castells, hay una cita que cada año marca el calendario de febrero: la oportunidad de entrar en la Sagrada Família por la cara. Con motivo de Santa Eulàlia, el templo ha anunciado que vuelve a sumarse a las celebraciones de la copatrona con sus esperadas Jornadas de Puertas Abiertas.
No es una visita cualquiera. Es la oportunidad de pasear bajo el bosque de columnas de Gaudí cuando la luz de la tarde empieza a teñir las vidrieras, ya que este año las visitas se concentran en la franja vespertina del fin de semana del 14 y 15 de febrero. En total, se han puesto a disposición del público 8.500 entradas, una cifra generosa pero que, conociendo el ritmo de la ciudad, suele volar más rápido que las palomas de la Plaza Cataluña.
Cómo participar en el sorteo de las entradas
Para evitar las colas infinitas que solían rodear la manzana de la calle Marina, el sistema vuelve a ser el del sorteo digital. El proceso es sencillo pero tiene fechas clave que conviene no olvidar. Los interesados pueden inscribirse a través de un formulario en la web oficial de la Basílica o en sus redes sociales. El plazo para apuntarse ya está abierto y se cerrará el próximo 8 de febrero a las 21:00 h.
Una vez cerradas las inscripciones, la suerte decidirá quiénes son los afortunados. El nombre de los ganadores se publicará el día 9 de febrero, dándoles el margen necesario para organizar su visita. Los horarios establecidos son el sábado 14, de 15:00 h a 17:30 h, y el domingo 15, de 15:00 h a 18:00 h.
Un clásico de las fiestas de Santa Eulàlia
Esta iniciativa cumple ya su quinto año consecutivo, consolidándose como uno de los momentos más potentes de la programación cultural de las fiestas de la ‘Laia’. Mientras que por las calles del Gòtic se suceden los actos más tradicionales, como el séquito de la gigante Laia o los bailes de sardanas, la Sagrada Família ofrece este contrapunto arquitectónico que permite a los vecinos recuperar un espacio que, a menudo, parece reservado únicamente a los turistas.
Más allá de la gratuidad, estas jornadas son una buena excusa para observar de cerca el avance de las obras, que encaran su recta final hacia la finalización de la Torre de Jesucristo. Si te apetece sentirte turista en tu propia ciudad sin que te duela la cartera, esta es la señal que estabas esperando para probar suerte.