Es como una playa de Santo Domingo, pero está a una hora de Barcelona

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¿Quién dijo que era necesario ir a la Costa Brava para encontrar una buena playa?

Hablar de la playa de Ribes Roges supone una oportunidad de lujo para hablar del mito que hay alrededor de la fundación de Vilanova y la Geltrú, el pueblo -o ciudad- en el que está esta playa casi paradisiaca.

Cuenta la leyenda -que siempre es caprichosa, algo mentirosa y poco creíble- que en Geltrú había un señor feudal. Este hombre, de nombre incierto, hacía uso de su posición de poder para instar a las recién casadas a acostarse con él. El antiguo y repulsivo derecho de pernada.

Los maridos, lógicamente contrarios a tan temprano adulterio, y las mujeres, empujadas a la violación, decidieron huir a una pedanía. Los geltrunenses se instalaron relativamente cerca. En un terreno que llamarían Villa Nueva de Cubellas. Luego, por gentrificación o lo que fuera, ambos pueblos crecieron y se ensamblaron, dando lugar a Vilanova i la Geltrú.

Mientras todos los cambios se sucedían, había un espacio que permanecía indemne. Incólume a todo cambio: la playa Ribes Roges.

Una playa de arena fina, con tramos de agua poco profundos, orillas despejadas y no inclinadas, con buenos y accesibles chiringuitos y, relativamente, poco ahíta. Claro: relativamente. Reto al lector de estas líneas a encontrar una playa urbana con un ratio de ocupación inferior a persona por cinco metros cuadrados (por ejemplo).

El caso es que la de Ribes Roges no es una playa excesivamente masificada.

Y no lo es porque es más larga que un día sin pan. En total un kilómetro de playa llana y ancha, como cualquiera de las Castillas. En total, también, 135.000 metros cuadrados de arena.

Uno de los problemas que presenta es el del aparcamiento. De un tiempo a esta parte han impuesto -si se permite el verbo- la zona azul y la zona verde. Circunstancia que hace algo incómoda la presencia en la playa: tienes que estar pendiente de que no se te pase la hora.

No obstante y dado el caso, tampoco hay mucha diferencia entre ir en rodalies e ir en coche. En rodalies, desde Sants (cogiendo la R2S y bajando en Sant Vicenç de Calders) se tarda una hora, más o menos. En coche, parecido.