El límite exacto donde Montcada i Reixac se despide para dar paso al barrio barcelonés de Vallbona suele estar marcado por el ritmo constante del paso de los trenes y, últimamente, por el ruido de las grandes obras. Sin embargo ayer la tierra dictó una pausa abrupta: parte del muro de un pozo perteneciente a los trabajos de soterramiento que ejecuta Adif cedió de forma repentina. El colapso abrió un enorme socavón que terminó engullendo por completo una grúa de grandes dimensiones.
Aunque la imagen evocaba el reciente hundimiento provocado por la tuneladora de la L9 hace apenas quince días, convirtiendo este en el segundo derrumbe ferroviario en Barcelona en dos semanas, el accidente se ha saldado afortunadamente sin causar heridos. Tampoco ha afectado inicialmente a los edificios cercanos, pero las consecuencias logísticas han sido inmediatas. El incidente ha obligado a activar dotaciones de Bomberos y de la Guardia Urbana, además de provocar un corte total y sin fecha de regreso en el servicio de las líneas R2, R2 Nord y R11.
Rutas partidas y alteraciones en el mapa ferroviario
La caída de la maquinaria ha paralizado uno de los puntos neurálgicos de conexión entre Barcelona y el Vallès Oriental. Desde las 14:00 horas, el paso de trenes ha quedado completamente interrumpido entre las estaciones de Montcada i Reixac y Sant Andreu, dejando un escenario complejo para la movilidad diaria.
Por el momento, los convoyes se ven obligados a realizar recorridos fraccionados. La línea R11 tan solo circula en el tramo comprendido entre Portbou y Granollers Centre. Por su parte, los trenes de la R2 y la R2 Nord que parten desde Castelldefels y el Aeropuerto finalizan su trayecto en Sant Andreu, y solo recuperan su recorrido habitual en el tramo que va desde Montcada i Reixac hasta Granollers.
La yincana de la R2: caminar para conectar
Para los usuarios habituales de la R2 y la R2 Nord, el trayecto natural se ha partido en dos. Por el norte, los convoyes circulan entre Montcada i Reixac y Maçanet-Massanes; por el sur, lo hacen desde Sant Andreu hacia el Aeropuerto y Castelldefels.
La solución para saltar este hueco obliga a los viajeros a salir a la calle. Rodalies ha establecido que la conexión hacia Barcelona requiere desplazarse a pie durante unos cinco minutos (una distancia de unos 300 metros) hasta llegar a la estación de Montcada i Reixac-Manresa. Una vez allí, los pasajeros pueden enlazar con la línea R4 tomando los trenes que van en dirección a Martorell, Vilafranca del Penedès y Sant Vicenç de Calders.
Autobuses en Granollers y refuerzos rápidos
La línea R11 también ha tenido que reinventar su día a día. Actualmente solo presta servicio en su tramo norte, operando entre Granollers Centre y las estaciones de Portbou y Cervera de la Marenda. Para moverse por el tramo sur, los viajeros dependen por completo de los trenes de la R2 y R2 Nord.
Para coser la distancia entre Granollers Centre y Sant Andreu, se ha desplegado un servicio alternativo por carretera. Estos autobuses recogen y dejan a los pasajeros en Barcelona desde la plaza Ramon Riera. Como balón de oxígeno extra, Renfe ha ampliado la oferta de plazas en sus servicios Avant que conectan Figueres-Vilafant, Girona y Barcelona-Sants.
Desde Renfe defienden que, aunque esta operación de movilidad forzosa es compleja, el flujo de viajeros se está absorbiendo bien gracias a los autobuses y al refuerzo en la R4. No obstante, las propias fuentes de la operadora admiten que se están sufriendo retrasos añadidos en la R2 por un motivo muy humano: la falta de maquinistas en el lugar adecuado. Al convertirse Montcada i Reixac en una terminal improvisada, explican que la logística para conseguir que los conductores lleguen hasta ese punto exacto no estaba prevista y está resultando especialmente difícil.