El verano barcelonés tiene sus propios rituales: el asfalto que arde, las tardes que se alargan y, cómo no, las clásicas obras en el subsuelo que modifican nuestra rutina. Desde este mismo viernes, y hasta el próximo 28 de agosto, la línea 1 del metro entra en un letargo parcial, dejando sin servicio la conexión directa entre las estaciones de Florida y Plaça de Sants debido a nuevos trabajos de mejora.
Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) aprovechará estos días para llevar a cabo una intervención que cuenta con un presupuesto de 11,5 millones de euros, sumándose así a otras renovaciones habituales en la red durante la época estival. La medida alterará los trayectos diarios de miles de vecinos: concretamente, unos 43.000 pasajeros en las jornadas laborables de julio y cerca de 36.000 durante los días de cada día en agosto, quienes tendrán que buscar nuevas fórmulas para llegar a su destino.
Las cinco estaciones afectadas
Durante este mes y medio largo, los convoyes dejarán de circular por cinco paradas específicas de la línea roja: Florida, Torrassa, Santa Eulàlia, Mercat Nou y Plaça de Sants.
No obstante, aquellas paradas que sirven de enlace con otras rutas de la red mantendrán viva parte de su actividad. Es el caso de Plaça de Sants, donde los andenes correspondientes a la L5 seguirán funcionando con total normalidad, erigiéndose como la principal alternativa subterránea para los usuarios afectados.
Para evitar que el cierre paralice el movimiento de los barrios implicados, se ha habilitado un servicio alternativo de autobuses que calcará, por la superficie, el mismo trayecto que habitualmente hace el metro bajo tierra.
Además, para que nadie se pierda en el primer día de cambios, un equipo de informadores a pie de calle guiará a los despistados. Esta campaña informativa, que ya empezó a desplegarse a finales de la semana pasada, intensificará su presencia desde hoy mismo en más de quince puntos estratégicos de la red afectada.