Cruzar Barcelona sobre dos ruedas se ha convertido en un ritual diario para miles de vecinos que buscan esquivar el tráfico y sentir la brisa de la ciudad en la cara. Sin embargo, durante estos últimos días, encontrar uno de los cotizados modelos eléctricos en los puntos de anclaje habituales se ha vuelto una tarea muy complicada, despertando el malestar de una comunidad de usuarios que depende de este sistema para moverse en su día a día.
Los responsables del servicio han confirmado que el intenso calor veraniego está afectando de forma directa al rendimiento de las baterías, lo que ha reducido drásticamente el número de vehículos operativos en la calle. Para solucionar este bache temporal, ya se ha puesto en marcha un plan de contingencia destinado a frenar las incidencias y recuperar la normalidad, justo en un momento en que el sistema se prepara para afrontar el mayor crecimiento de su historia.
El termómetro vacía las estaciones
La polémica ha empezado a saltar hace unas semanas, cuando muchos usuarios han transmitido por redes sociales su molestia por un servicio que no está funcionando. Estaciones vacías, una app que muestra decenas de estaciones sin servicio en radios cada vez más grandes e, igual de frustrante, decenas de bicicletas aparcadas en las estaciones pero con la desesperante luz roja que indica que están fuera de servicio.
Para responder a esto el Ayuntamiento ha explicado en redes sociales que el principal quebradero de cabeza para los usuarios estos días tiene un origen estrictamente meteorológico. Las elevadas temperaturas que registra la ciudad están dañando de manera temporal una parte de las baterías de la flota eléctrica. Este problema técnico ha provocado un bajón notable en la cantidad de bicicletas que están listas para usarse en los barrios.
Ante esta situación, que está lastrando la movilidad de la capital, se ha activado una estrategia de emergencia con el objetivo de reducir el impacto de las averías, reparar las unidades afectadas y devolver el máximo número de bicicletas eléctricas a los ciudadanos lo antes posible. De momento, por eso, no han trascendido más detalles sobre en qué consiste el plan de contingencia
Un crecimiento del 50% en el horizonte
Este contratiempo coincide con una época de cifras récord para el transporte urbano. La demanda no para de aumentar, hasta el punto de que cada bicicleta realiza actualmente más de siete viajes al día. Esta intensidad de uso ha situado al Bicing como el segundo sistema público de bicicletas compartidas más utilizado de todo el mundo.
Para dar respuesta a este éxito de público, la ciudad planea sumar 4.000 bicicletas más durante los próximos años. De esta forma, la flota pasará de los 8.000 vehículos actuales a un total de 12.000, lo que supone un incremento del 50%. A día de hoy, el despliegue cuenta con 5.000 modelos eléctricos y 3.000 mecánicos, una proporción que busca priorizar la asistencia en el pedaleo.
Además de sumar más vehículos a las calles, el servicio se prepara para romper sus fronteras actuales y escalar hacia las zonas más altas de la ciudad. El plan de expansión prevé la instalación de más de 74 nuevas estaciones, concentrado especialmente en los barrios de montaña, donde la presencia de las bicicletas eléctricas se vuelve todavía más fundamental para ayudar a los vecinos a superar las pendientes más pronunciadas de la orografía barcelonesa.