Barcelona tiene ese algo en Sant Jordi que hace que hasta el vagón más lleno de la Línea 5 parezca el escenario de una comedia romántica. Es el día en que la ciudad se olvida de las prisas y se llena de pétalos, lomos de libros recién estrenados y, según parece este año, de una buena dosis de romanticismo subterráneo. Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha decidido que este 23 de abril su red no solo sea un ir y venir de gente, sino el escenario donde se lancen las flechas de Cupido.
La gran novedad de esta edición es la llegada de la T-estimo. No intentes validarla en el torno porque el sensor no te abrirá el paso, pero quizá sí te abra alguna puerta que dabas por cerrada. Se trata de un título diseñado con la estética de las tarjetas clásicas de transporte, pero reconvertido en punto de libro oficial. La idea es que sirva para declarar intenciones: es recargable con besos y, según dicen desde la compañía, es totalmente válida para aquellos que buscan salir de la temida friendzone.
En realidad, la T-Estimo es un punto de libro con forma de tarjeta de transporte y colores rojo rosa y amor. El punto se podrá usar en tu nuevo libro de Sant Jordi, y tu podrás decidir si lo usas como una señal de que buscas el amor o, simplemente, como uno de los puntos de libro más bonitos (y barceloneses) del mundo.
Para conseguir la codiciada T-estimo, habrá que estar atento a los informadores que se repartirán por diversas estaciones de metro y líneas de autobús durante todo el día.
El regreso de la cámara más romántica de Diagonal
Para quienes prefieren las demostraciones públicas de afecto, la jornada tendrá un epicentro claro. La estación de Diagonal volverá a transformarse en un set de rodaje improvisado con la vuelta de la Love Cam. Tras el éxito de años anteriores, esta iniciativa busca capturar esos momentos de cariño entre pasajeros para proyectarlos en las pantallas digitales de la red y en las redes sociales. Es, esencialmente, el equivalente barcelonés a la cámara de los descansos en los partidos de la NBA, pero con menos perritos calientes y mucha más épica literaria.
No es la primera vez que el transporte público se vuelca con la la ciudad. En ediciones pasadas hemos visto desde autobuses históricos de los años 50, como los míticos Chausson o los ACLO Regent de dos pisos, decorando los Jardinets de Gràcia, hasta exposiciones fotográficas que repasan el siglo de historia del suburbano.
Este año, el enfoque se aleja de la nostalgia de las máquinas para centrarse en lo que ocurre dentro de ellas. Entre el olor a rosa y el bullicio habitual, TMB quiere que el metro sea, por un día, el hilo invisible que une a las miles de personas que cruzan la ciudad para encontrarse. Así que, si este Sant Jordi te cruzas con alguien especial en el intercambiador de Passeig de Gràcia, quizá sea el momento de sacar tu T-estimo y ver hasta dónde te lleva el viaje.