Las palomas de Barcelona, y en especial las palomas de Plaza Catalunya, despiertan sentimientos encontrados. Son ya parte de la postal, tanto que resulta difícil imaginar el espacio diáfano de esta plaza sin ellas. Todos los días sin excepción hay gente alimentándolas y fotografiándose con ellas, sobre todo turistas, pero entre los locales han despertado un recelo que ahora desde el Departamento de Protección y Cuidado Animal del Ayuntamiento pretenden enmendar.
Ya se puso en marcha hace unos años una iniciativa que consistía en administrar pienso esterilizante a las palomas para evitar su proliferación. La empresa, por cierto, fue exitosa y redujo a la mitad la presencia de estas aves en las zonas donde se administró. Pero en esta ocasión, la iniciativa es un poco más animal friendly, un intento de comunión con los otros seres con quienes compartimos hábitat.
La idea del Ayuntamiento consiste en incorporar desde este mismo mes de enero un sistema de monitoreo que permitirá crear un censo de cada sujeto alado de la plaza, de manera que los residentes en Barcelona puedan bautizar y apadrinar a tantas aves como quieran.

«El sistema pretende hacer ver que las palomas también cumple una labor ecológica y social en la ciudad, y que ir contra ellas no lleva a ningún sitio. De lo que se trata aquí es de estrechar lazos entre todos los convivientes», explicaba ayer en rueda de prensa Gerard Burrel, el biólogo y conservacionista a cargo del proyecto.
La web que gestionará el proceso estará lista en unos días. Allí se subirán los perfiles de cada una de las palomas (fotos, edad, tamaño, densidad del plumaje, esperanza de vida, etc.) para que los usuarios puedan apadrinarlas por una cantidad económica variable. También se permitirá bautizarlas a cambio una suma de dinero simbólica.
«Las palomas son animales pacíficos. Una iniciativa como esta con gaviotas jamás habría prosperado«, señaló Durrel, que ha recibido el apoyo público de colectivos como Pacma o The Black Plumas.
Un Bartolomé de las Casas contemporáneo también habría secundado la propuesta. Lástima (o no) que tan solo se trate de una inocentada.