El olor a mantequilla tostada y azúcar caramelizado tiene el poder de frenar en seco cualquier recorrido matutino. En esas calles estrechas donde el asfalto apenas despierta, las persianas metálicas se levantan para dejar a la vista espacios de trabajo que operan a pleno rendimiento antes del amanecer.
Ahí se encuentra A27 Bakehouse, un obrador en el Raval especializado en bollería creativa y fermentaciones con masa madre. Al frente del proyecto está David, responsable de dar forma a estas elaboraciones desde hace siete años y que propuesta ha captado todas las miradas.
Producción limitada y hojaldres rellenos
La regla principal del local es estricta: las hornadas salen a primera hora y no hay reposiciones. Cuando el género de la vitrina se agota, bajan el telón. Esta dinámica exige planificar la visita durante la mañana para encontrar la exposición completa de su menú.
Entre sus opciones más contundentes aparece un hojaldre laminado a dos colores. Al cortarlo, el interior deja a la vista una base densa de brownie acompañada de una crema blanca. Quienes buscan los sabores más tradicionales también tienen a su disposición cinnamon rolls jugosos y cubiertos por una gruesa capa de glaseado.
Masas rojizas y flan parisien
El trabajo manual se aprecia en la variedad visual y de texturas que ocupan el mostrador. Destacan unos lacitos rojizos que crujen al morderlos, aportando un contraste cromático a las bandejas. Otra receta clave es su versión del flan parisien, caracterizado por un interior suave contenido en una capa exterior fina y dorada.
Para completar la oferta, los expositores alinean tartas y coronas rematadas con frutas frescas enteras, como moras, fresas y frambuesas. El formato de horneado único asegura que cada pieza consumida mantenga la calidad y firmeza de la cocción del día.