Estaba debajo nuestro y no lo sabíamos, un tesoro natural que lleva años esperando salir a la superficie: agua termal con propiedades mineromedicinales. Y no, no hablamos de las villas históricas del termalismo catalán, sino de Santa Coloma de Gramenet. Quién lo diría, pero la ciudad vecina se prepara para vivir una auténtica revolución con su proyecto de «Ciudad Termal», que busca aprovechar las riquezas hídricas descubiertas hace ya casi dos décadas.
Lo que empezó como un hallazgo casual, allá por 2004, durante la perforación del túnel de la Línea 9 del Metro, cuando aparecieron bolsas de agua caliente con temperaturas iniciales cercanas a los 60ºC, está a punto de convertirse en el nuevo spa público del Área Metropolitana. Tras años de planeamiento y de estudios previos que ya habían dado «indicios claros» de que las aguas de Santa Coloma tenían un potencial termal extraordinario, el Ayuntamiento ha pisado el acelerador y el plan actual entra en su fase definitiva.
La prueba de fuego científica
La cosa va en serio: el proyecto se encuentra en un momento crucial con la aprobación de la licitación para construir dos pozos de investigación hidrogeológica. Si todo sigue el guion previsto, la adjudicación de estas obras se resolverá a principios de 2026, lo que permitiría que las perforaciones comiencen justo después de la asignación.
Estos dos pozos no son un simple capricho, sino la prueba de fuego para validar la viabilidad y la calidad del recurso, que se ha estimado que podría alcanzar un rango de temperatura de entre 80 y 120 ºC en profundidad, según informes preliminares. El primero se dedicará a realizar un exhaustivo análisis químico durante doce meses. Este seguimiento es fundamental para que, mediante muestras mensuales analizadas por laboratorios especializados, se obtenga el codiciado sello oficial de agua mineromedicinal que debe otorgar la Generalitat.
El segundo pozo, sin embargo, será la joya de la corona, pues se adentrará en profundidades mucho mayores, oscilando entre los 200 y 500 metros. Su misión es medir con precisión la temperatura real del acuífero y, de forma crucial, evaluar el caudal en litros por segundo y la capacidad de recarga para asegurar la sostenibilidad del proyecto en el tiempo. Solo con estas garantías, el recurso podrá ser explotado a gran escala.
Un futuro de bienestar y ahorro energético
El objetivo municipal, que cuenta con una inversión global estimada superior a los 30 millones de euros, es doble y busca un impacto directo en la ciudadanía. En una primera fase, estas aguas calientes se usarán de forma práctica y sostenible, dedicándose al abastecimiento y la climatización de equipamientos públicos, como centros deportivos y escolares, aprovechando su energía térmica para un ahorro energético notable.
La gran meta, no obstante, es la construcción de un impresionante centro lúdico-termal en la zona de Can Zam, estratégicamente situado junto al parque homónimo y con una excelente conexión de transporte público. Este futuro complejo, que se plantea como un polo de atracción de más de 10.000 metros cuadrados, incluiría piscinas, espacios para tratamientos relajantes y, posiblemente, zonas de alojamiento pensadas para el turismo familiar.
La alcaldesa colomense, Mireia González, ha enfatizado que la iniciativa «ofrece grandes oportunidades para crecer como ciudad», mientras que el primer teniente de alcalde, Toni Suárez, ha remarcado la posibilidad de convertir a Santa Coloma en «un gran polo de atracción en el contexto metropolitano». Si las pruebas hidrogeológicas confirman la abundancia y calidad del recurso, no tardaremos en tener un nuevo destino de bienestar a menos de 20 minutos de Plaça Catalunya.
Por cierto, si vas por la zona esta Navidad, podrás aprovechar para visitar el parque navideño más grande de Barcelona, con 37 atracciones y una pista de hielo real a solo un golpe de metro del centro de Barcelona.