Parlament, la calle donde todo (gastronómicamente hablando) es posible

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¿Quién dijo que en Barcelona no hay una calle de bares?

Este artículo podría y va a ser empezado con un formato de chiste viejísimo. Esto es un madrileño que dice: “Nosotros tapeamos en la Cava Baja”. A lo que un zaragozano responde: “Nosotros en El Tubo”. El de Logroño dice con seguridad: “No hay nada como la Calle Laurel”. Y cuando le toca hablar al barcelonés, quien toma el turno de palabra es un grillo que frota sus patitas: “Cricri, cricri”.

Malísimo, ¿verdad? Tan malo como cierto. Aunque, bueno, cierto hasta hace poco (lo horroroso del chiste no caduca).

Y ha dejado de ser cierto por una calle de nombre político. Por la calle Parlament. Una calle que, si bien hablamos de ella como cuna del tapeo o del hipsterismo, también es reivindicable como paradigma de la transformación de Sant Antoni. Tal es la masificación o lo exuberante de la oferta gastronómica que se traduce así a cifras: de 58 números que tiene la calle, hay trentaitantos bares.

El tema es que a diferencia de la Cava Baja o de la Calle Laurel, lo de Parlament no viene de siempre. Es una consecuencia de la gentrificación o de la turistificación (detengámonos un segundito para matizar que este artículo no es un panegírico en favor de esta calle: el desarrollo imparable de Parlament está fuera de toda duda y de él se intuyen consecuencias como la pérdida de comercios tradicionales).

Y, ¿por qué en Parlament? Lo cierto es que desde aquí no sabemos dar una respuesta tajante. Pero seguro que, como todo, atiende a una conjunción de razones. Sant Antoni está muy cerca del centro, habría muchos locales vacíos y algún componente azaroso adicional.

Causalidades, reflexiones y polémicas aparte, procedemos a detallarte algunos de los mejores bares, cafeterías o restaurantes de la zona (dejándonos a sabiendas algunos como el Lando, Crum, El Dinàmic o el Tarannà).

Bar Bodega Gol

Número, 10

El primero es el padre de todos ellos (tiene 75 años). Y merece presidir esta lista por dos motivos: por antigüedad y por ser el primero. Una taberna clasiquísima en el sentido más puro de la palabra. Un sitio en el que comer guisantes con jamón, ternera a la jardinera o cayos.

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Cometa

Número, 20

Un lugar privilegiado para quien sufra, padezca o disfrute de horror vacui: sus paredes están petadísimas de cuadros colocados desordenadamente. Cafetería en su concepto más puro, ideal para desayunar. Prueba (sí, es un reto) a comer sus tostadas de aguacate e intenta acabar el día sin síndrome de abstinencia. Hablamos de él en este articulo.

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Calders

Número, 25

Calders es una parada obligatoria en la ruta vermutera por Barcelona. Su terraza abarrotada asi lo atestigua, certifica y legitima. Hasta cuatro vermuts caseros diferentes.

A modo de curiosidad también conviene saber que se llama así por el escritor Pere Calders. En esta tasca también se le homenajea con unos nachos (México y Barcelona nunca habían estado tan conectados).

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Vinito

Número, 27

Igual que la mítica frase de antes todo era campo, este garito, tugurio o tasca antes sólo era una bodega. Vaya, solo, como si fuera poco. Está abierta a la calle y tiene una variedad de vino espectacular.

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Federal Café

Número, 39

Con dueños australianos y precios más cerca del nivel de vida socioeconómico español que de las antípodas, el Federal Café es una suerte de Starbucks de barrio. Aunque esta definición sería quedarse corto. Meca para los modernos que parece que cobran por llevar un Mac. El Ferderal tiene tres plantas -no precisamente tres geranios- y una amplia terraza en la azotea.

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Els Sortidors

Número, 53

En Els Sortidors la gente no sostiene ni medianas, ni botellines, ni cañas. Bueno, sostenerlas las sostienen porque de todo hay en la viña del señor, pero a Els Sortidors se va a otra cosa: se va a beber vino entre puretas y decoración tradicional.

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