A estas alturas de la película, nadie puede negar que el croissant ha vivido una auténtica revolución en Barcelona. Lo que antes era una pieza de bollería que acompañaba al café con leche a toda prisa antes de entrar a la oficina, se ha transformado en un objeto de culto, casi de ingeniería. Hemos pasado de conformarnos con cualquier cosa a buscar la perfección en el hojaldrado, el punto exacto de la mantequilla y, por supuesto, ese crujido que suena a gloria bendita. En una ciudad que se toma su repostería tan en serio, era cuestión de tiempo que alguien decidiera elevar este icono a la categoría de protagonista absoluto de un festival.
La cita no solo busca saciar nuestra sed de dulce, sino también resolver una de esas dudas que generan debates encendidos en las cenas con amigos: ¿quién hace realmente el mejor croissant de la ciudad? Para encontrar la respuesta, el escenario elegido vuelve a ser ese rincón atemporal que es el Poble Espanyol, que durante tres días se olvidará de los turistas para llenarse del aroma a horno recién hecho.
Un duelo de titanes entre harina y mantequilla

El Croiss&Fest celebra su segunda edición del 1 al 3 de mayo, y lo hace con la intención de superar los 22.000 asistentes que ya demostraron el año pasado que en Barcelona hay mucha hambre de buen hojaldre. Lo interesante de esta convocatoria es que el croissant rompe sus propias reglas horarias. Aquí no se viene solo a desayunar; la propuesta es que este bocado sea el eje vertebrador de todo el día, desde el vermut hasta la cena, pasando por un “tardeo” con música en directo y sesiones de DJ.
La competición es el corazón del evento y el nivel de los participantes asusta a cualquiera que esté a dieta. Entre los nombres confirmados figuran auténticas instituciones del gremio como Brunells, Oriol Carrió o Canal, pastelerías que ya saben lo que es ganar premios nacionales. Pero la creatividad este año va un paso más allá de lo convencional. Veremos propuestas que desafían los sentidos, como el croissant de tiramisú de Bubó Barcelona o la arriesgada apuesta de La Cantonada Forn & Pastisseria, que pretende conquistar al público con una combinación de chocolate y torreznos.
El público tiene la última palabra

A diferencia de otros certámenes donde solo un jurado de expertos decide a puerta cerrada, aquí el asistente también tiene voz y voto. Habrá dos galardones: uno otorgado por especialistas del sector y otro, quizás el más codiciado, por el calor popular, que decidirán quienes recorran los stands probando las diferentes candidaturas.
Es la oportunidad perfecta para sentirse crítico gastronómico por un día mientras se disfruta de talleres impartidos por chefs de renombre o se curiosea por el market de productos artesanales.
Para quienes busquen una experiencia completa, el festival ha diseñado una programación que incluye desde zonas de juegos para los más pequeños hasta una oferta de maridajes que prometen sorprender. Según los organizadores y fuentes del sector gastronómico local, este tipo de eventos refuerzan la posición de Barcelona como capital de la pastelería artesana, reivindicando el oficio frente a la bollería industrial que inunda las grandes superficies. Las entradas ya están volando en los canales oficiales, confirmando que, cuando se trata de hojaldre, la ciudad no tiene límites.