El Monasterio de Santa María de Jerusalén de Barcelona ha sido galardonado con un Solete de la Guía Repsol, una distinción que por primera vez reconoce la labor de los conventos españoles en la preservación de la repostería artesanal.
Las monjas clarisas de este centro histórico han sido seleccionadas por la calidad de sus «Delicias de Jerusalén», en una edición especial de la guía centrada en las fiestas navideñas.
La guía gastronómica ha premiado a un total de 27 conventos repartidos en 11 comunidades autónomas, pertenecientes a 12 congregaciones religiosas diferentes.
El objetivo del galardón es poner en valor el trabajo silencioso de los obradores monacales y «elevar a categoría gastronómica» unos dulces que cuentan con un fuerte arraigo popular en España, pero que, tradicionalmente, habían quedado fuera de los circuitos de la crítica culinaria.
Dónde se pueden comprar los dulces del Monasterio de Santa María de Jerusalén

Esta institución con más de cinco siglos de historia en la capital catalana vende sus dulces tanto en el propio convento, en el torno, como a través de Internet. Fundado originalmente en 1453 como monasterio de terciarias franciscanas y posteriormente incorporado a la orden de Santa Clara a finales del siglo XV, el convento ha mantenido viva la tradición de la cocina de clausura durante todo este tiempo.
Si lo visitas, el convento e caracteriza en esta época del año por «perfumar el convento con el olor al azúcar de sus piruletas, a la almendra y el pistacho de sus rocas y al chocolate de sus alegrías».
Las hermanas elaboran una variedad de productos como el Dulce de Almendra, las Pastas de nata, los Corazones y sus famosas «Alegrías de Jerusalén» y «Alegrías Blancas».
De cara a la campaña de Navidad, el obrador vende también dulces típicos como turrones, panallets, empiñonados y mantecados, pero por encargo.
El convento está ubicado en Passatge Mare de Déu de l’Estrella, y abre de lunes a domingo de 9 a 13:30 y de 15 a 17 horas para la venta de dulces.