El Park Güell se llena de chocolate: la exposición de monas de Pascua que no sabías que necesitabas visitarBarcelona tiene una relación idílica con el chocolate, casi tanto como con su arquitecto más universal. Si sumamos ambos conceptos, el resultado es «Gaudí en xocolata», una exposición que acaba de aterrizar en la Sala Hipóstila del Park Güell y que promete ser el imán de todas las miradas (y antojos) esta Semana Santa.
Desde el 17 de marzo hasta el 9 de abril, las columnas dóricas del parque no solo sostendrán la plaza de la naturaleza, sino también diez obras de arte comestibles. Se trata de una colaboración entre el Park Güell y el Gremi de Pastisseria de Barcelona, que este año celebra nada menos que 125 años de historia endulzando la ciudad. La propuesta es clara: diez maestros pasteleros han aceptado el reto de transformar el cacao en figuras que parecen sacadas de los bocetos originales de Antoni Gaudí.
El ‘Dream Team’ del dulce bajo las columnas de Gaudí

No estamos ante unas monas de Pascua cualquiera. Entre los participantes encontramos a auténticos «cracks» del sector. Está, por ejemplo, Lluc Crusellas, que ostenta el título de mejor chocolatero del mundo (World Chocolate Master 2022), o Josep Maria Rodríguez, campeón del mundo de pastelería y alma de La Pastisseria Barcelona.. Sus creaciones, protegidas en vitrinas individuales, juegan con las formas orgánicas, los colores vibrantes del dragón de la entrada y, por supuesto, la técnica del trencadís, pero ejecutada con una precisión que da pena pensar en hincarle el diente.
En esta selección de creadores encontramos un equilibrio perfecto entre la historia viva de los barrios barceloneses y los nuevos campeones mundiales. Por un lado, casas históricas como Brunells 1852, con Miquel Chamorro al frente desde el Born, o la elegancia de Lluís Estrada en Mervier Canal, aportan ese saber hacer de las pastelerías de toda la vida que son parte del paisaje urbano.
El despliegue de talento se extiende también fuera de los límites de la ciudad, integrando la maestría de Lluís Costa desde Vallflorida Xocolaters en el Montseny, la precisión de Natàlia Grau en Esparreguera o el toque clásico de Carles Carreras desde Terrassa. La lista la completan nombres que son instituciones en sí mismos, como Ernest Ameller de Bubó, Adan Sáez de Xocosave y la representación académica de la Escuela de Pastelería del Gremio, con Saray Ruiz y Lluïsa Estrada liderando una pieza inspirada en las puertas del Park Güell.
Tú eliges la ganadora (y los niños se dan el festín)

Lo mejor de esta exposición es que no solo se mira, sino que se participa. Los visitantes pueden votar por su obra favorita escaneando un código QR que encontrarán en la sala. La pieza que consiga más amor del público tendrá una segunda vida: será trasladada al Museu de la Xocolata, en el Born, para que el resto de los mortales podamos seguir admirándola un tiempo más.
Pero, ¿qué pasa con el resto de las figuras? Aquí llega el momento que cualquier niño (y no tan niño) envidiaría. El 9 de abril se celebrará el «Trencadís del Trencadís». Siguiendo la tradición de romper el huevo de Pascua, cientos de alumnos de colegios cercanos al parque, como el Baldiri Reixac o Jesuïtes Gràcia, se encargarán de romper simbólicamente las piezas para después disfrutar de una chocolatada popular en los Jardines de Austria.
El truco para visitar el Park Güell sin pagar (ni hacer colas)
Aunque el turismo apriete, los que vivimos aquí seguimos teniendo el privilegio de disfrutar de la obra de Gaudí como si fuera el jardín de nuestra casa, porque técnicamente, lo es. Si tienes el registro de Gaudir Més, ese sistema del Ayuntamiento que te permite acceder gratis a museos y monumentos, puedes entrar al Park Güell a coste cero reservando tu entrada con antelación en su web.
Pero si eres de los que prefiere la improvisación, recuerda que los vecinos de los barrios adyacentes (La Salut, Vallcarca-Penitents, El Coll, Can Baró y Baix Guinardó) cuentan con acceso libre mediante su tarjeta de residente. Además, existe la franja horaria de «Bon Dia Barcelona» y «Bon Vespre Barcelona», momentos exclusivos antes de la apertura y después del cierre turístico donde el parque recupera su calma original y se llena solo de corredores y vecinos paseando al perro entre columnas dóricas.