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Cultura

La puerta que no conduce a ninguna parte en la Catedral de Barcelona

By F Narváez

puerta que no conduce a ninguna parte

No es una ventana. No es un balcón. Es una puerta, cerrada a cal y canto. Si la abres desde dentro de la Catedral y das dos pasos, caerás desde una altura de tres metros al Carrer dels Comtes de Barcelona. No te garantizamos que sobrevivas.

¿Para qué quiere uno de los edificios más emblemáticos de toda Barcelona una puerta que no lleva a ninguna parte? Estarás pensando. Y no, no es una decoración de un arquitecto vanguardista ni un error de diseño. Tampoco se trata de unos albañiles faltos de cálculo. La explicación es mucho más sencilla (y obvia si echamos un rápido vistazo a la pared bajo la puerta) que todo eso.

La puerta estaba conectada antiguamente al edificio frente a la Catedral, el Palau Reial Major, mediante un puente. Esta obra se hizo así bajo el mandato del rey Martí l’Humà (sí, el mismo cuyo trono codiciaba Hitler). Así, el monarca podía pasar desde su casa a la Catedral sin tener que mezclarse con la plebe. Cosas de reyes, ya saben.

La conexión le llevaba directamente a su palco, donde ahora se sitúa el órgano.

El puente se derribó bajo mandato de Felipe V a principios del Siglo XVIII, y desde entonces la antigua puerta permanece allí, cerrada y esperando.

Foto principal: La Vanguardia

Fuente: La Vanguardia