El Ayuntamiento de Barcelona activará una de las mayores reformas urbanísticas de las próximas décadas en los alrededores de la estación de la Sagrera. El alcalde, Jaume Collboni, detalló que la administración local destinará 260 millones de euros en los próximos siete años para configurar un nuevo centro de vida urbana.
La intención municipal es que la ciudad gane espacio antes de que la propia infraestructura ferroviaria esté terminada. Según los planes actuales, la transformación permitirá que unas 30.000 personas se instalen en esta zona de la capital catalana.
Un pulmón verde de récord

La pieza central de esta reforma será un parque lineal de 36 hectáreas. Esta zona verde sumará 4 kilómetros de extensión, lo que supone el doble de la superficie que ocupa el actual parque de la Ciutadella. La infraestructura unirá el litoral con el río Besòs y mejorará la calidad del aire en el este de la ciudad.
El consistorio abrirá un proceso participativo con los vecinos este otoño para perfilar el diseño final. El objetivo del equipo de gobierno es que los operarios planten los primeros árboles a finales de 2027. Espacios como los jardines de Sant Andreu Comtal ya son visibles, pero el resto se urbanizará de forma progresiva.
Vivienda protegida y servicios públicos

El plan contempla la construcción de 11.300 nuevas viviendas, de las cuales casi la mitad tendrán algún régimen de protección oficial. Por sectores, la zona de Prim acogerá 3.500 pisos, mientras que en el entorno inmediato de la estación se edificarán 2.300. Otros núcleos destacados serán las Casernes de Sant Andreu y el área de la Maquinista.
Para atender a la nueva población, el Ayuntamiento reservará 200.000 metros cuadrados para equipamientos públicos. La lista incluye centros deportivos, sanitarios y culturales. De hecho, el centro deportivo municipal de la Sagrera entrará en servicio este verano, y la escuela infantil de Casernes abrirá el próximo curso escolar.
Polo económico y empleo
La llegada de la alta velocidad a la Sagrera convertirá el área en un motor de riqueza. El proyecto prevé 10.000 nuevos puestos de trabajo gracias a los 480.000 metros cuadrados destinados a oficinas, hoteles y comercios. Esta actividad se concentrará en puntos estratégicos como el Triangle Ferroviari y la antigua fábrica Mercedes.
Con esta obra, la ciudad dispondrá de una segunda gran puerta de entrada en tren que complementará a la estación de Sants. Esta conectividad facilitará que empresas y talento se instalen en la zona, lo que generará vínculos directos con otros distritos tecnológicos como el 22@.