El futuro del Aeropuerto de Barcelona-El Prat sigue siendo uno de los temas más espinosos de la política catalana, especialmente por el impacto ambiental que supondría la prolongación de la pista sobre el espacio protegido de La Ricarda. Sin embargo, Aena ha decidido no esperar a que el conflicto institucional y ambiental se resuelva para mover ficha. El gestor aeroportuario ha anunciado una inversión de más de 110 millones de euros destinada a una serie de reformas estructurales que comenzarán este mismo año y se alargarán hasta 2028.
Estas obras no suponen técnicamente la ampliación de la capacidad del aeropuerto, ya que el número de vuelos por hora se mantendrá igual, pero sí implican una intervención profunda en la infraestructura actual. La intención declarada por la dirección del aeropuerto es reducir los tiempos de rodaje de los aviones y, por extensión, las emisiones en tierra, aunque el trasfondo sigue siendo la preparación del terreno para un posible crecimiento futuro si la Unión Europea acaba avalando los planes de expansión.
Sesenta días de cierre en la pista del mar
El proyecto de mayor envergadura técnica es la renovación del pavimento de la pista 06R-24L, la más cercana al litoral. Tras 21 años de uso intensivo, la normativa aeronáutica exige un reasfaltado completo por motivos de seguridad. Esta intervención obligará a cerrar dicha pista durante un periodo de entre 50 y 60 días, previsiblemente durante los meses de invierno de 2027 o 2028 para minimizar el impacto en la temporada alta.
Este cierre temporal obligará a las aerolíneas a reducir su oferta de vuelos y a reorganizar toda la operativa del aeropuerto. Según los detalles técnicos facilitados por Aena, la obra también incluye la construcción de nuevos carriles de salida rápida y la remodelación de los apartaderos de espera. La estrategia es que, en caso de que finalmente se apruebe el polémico alargamiento de 500 metros de esta pista, dos terceras partes de la rodadura ya estén modernizadas.
Lavado de cara a la Terminal 2 y la pista nocturna
Más allá de las pistas principales, la Terminal 2 también entra en los planes de reforma con una licitación de 65,2 millones de euros. A pesar de que la T1 concentra el grueso del tráfico internacional, la T2 sigue siendo una pieza clave para las compañías de bajo coste y requiere una actualización de sus instalaciones que ha quedado postergada durante años.
Por otro lado, se destinarán 3,1 millones de euros a mejorar la pista transversal, que es la que se utiliza habitualmente en horario nocturno (de 23:00 a 07:00 h) para reducir el impacto acústico sobre las poblaciones vecinas. Aquí se construirá una nueva salida rápida para evitar que los aviones tengan que realizar recorridos excesivamente largos por la plataforma hasta llegar a sus puestos de estacionamiento.
Mientras estas obras avanzan, el proyecto de ampliación real, el que afecta directamente a la laguna de La Ricarda, sigue en fase de exposición pública a la espera de la Declaración de Impacto Ambiental. Aena acelera el mantenimiento de lo que ya tiene, pero el debate de fondo sobre si el modelo de ciudad debe pasar por un aeropuerto aún más grande sigue lejos de cerrarse.