El perfil de las Tres Xemeneies es parte indisoluble del cielo del Poble-sec, un testigo de ladrillo y memoria de la Barcelona industrial que ahora se prepara para mirar de frente al futuro. El Ayuntamiento de la ciudad transformará por completo el edificio Llac, una estructura de hormigón actualmente vacía y sin paredes interiores ubicada en plena avenida del Paral·lel, para convertirla en el nuevo pulmón de la seguridad y la gestión de crisis de la capital catalana.
Con una inversión total de 36,6 millones de euros (IVA incluido), este proyecto unificará bajo un mismo techo a la Guardia Urbana, los Bomberos de Barcelona, los Mossos d’Esquadra y el Sistema de Emergencias Médicas (SEM). La previsión es que la licitación arranque próximamente, las obras comiencen a principios de 2027 y que, tras 18 meses de reformas y una fase posterior de acoplamiento tecnológico, el complejo esté completamente terminado a finales de 2028.
Más espacio para cuidar de la ciudad
Actualmente, los cuatro cuerpos de seguridad y asistencia comparten una sala conjunta en la calle de Lleida. Aunque este modelo actual facilita una respuesta rápida ante cualquier incidente, las instalaciones se han quedado pequeñas frente a las necesidades de una gran urbe. El traslado al Paral·lel supondrá un salto de gigante: el espacio útil de operaciones casi se duplicará, pasando de los 3.251 metros cuadrados actuales a más de 5.000 metros cuadrados.
Este incremento de superficie no solo mejorará de forma sustancial las condiciones laborales de los equipos que trabajan en primera línea, sino que reforzará la coordinación ante riesgos y grandes emergencias, haciendo que el regreso a la normalidad tras un incidente sea mucho más rápido y ordenado.
De un cascarón vacío a un cerebro ultra tecnológico
El edificio Llac, situado en este entorno de referencia del distrito de Sants-Montjuïc, es hoy una estructura desnuda. La reforma respetará su identidad original, conservando la característica fachada de celosía cerámica, pero transformará por completo sus dos sótanos, la planta baja y sus cuatro pisos de altura, sumando un total de 6.763 metros cuadrados construidos.
La distribución interna se ha diseñado pensando en la máxima eficiencia:
- Sótanos: Acogerán los espacios técnicos, almacenes, vestuarios y el sistema informático central, que contará con fuentes de energía duplicadas para asegurar que nunca se apague.
- Plantas inferiores: Ubicación de las salas de control conjunto, el verdadero núcleo operativo donde se gestionarán las emergencias en tiempo real con la ayuda de grandes pantallas y sistemas de videoconferencia.
- Planta baja: Servirá como acceso principal y zona institucional, albergando una sala de prensa y espacios polivalentes.
- Plantas superiores: Espacios de trabajo propios e independientes para cada uno de los cuerpos de emergencia.
- Última planta: Reservada para el bienestar del personal, con comedor, terrazas y zonas de descanso esenciales para equipos que prestan servicio continuo.
El edificio que se calienta solo
El diseño del centro no solo mira hacia la tecnología, sino también hacia el medio ambiente. El proyecto incluye criterios de eficiencia energética como sistemas avanzados de climatización e iluminación circadiana, que imita la luz natural para mejorar el ambiente de trabajo.
Una de las apuestas más destacadas de la reforma será la reutilización de la energía. El edificio contará con un sistema capaz de recuperar el calor constante que desprenden los potentes equipos de telecomunicaciones e informática. Esta energía térmica se reutilizará para la calefacción del propio inmueble durante los meses fríos, reduciendo el consumo global y transformando un espacio abandonado en un equipamiento moderno y autosuficiente.