A partir del 13 de agosto, la Torre de Collserola activará una nueva propuesta para disfrutar del skyline barcelonés: la Sunset Experience. La iniciativa permitirá acceder de forma gratuita al mirador de la torre durante la puesta de sol, siempre que se adquiera una entrada para la Cuca de Llum, el funicular que conecta con el parque del Tibidabo.
La experiencia se podrá disfrutar hasta el 31 de agosto, de 18.30 a 21.30 h. y los tickets estarán disponibles exclusivamente a través de la web y, además del acceso al mirador, incluirán un 15 % de descuento en los centros de restauración del área panorámica del Tibidabo.
Los tickets de la Cuca de Llum cuestan 13,5€, y permiten subir en este funicular de diseño, que tiene varios premios y ya es una experiencia en sí misma, hasta el parque de atracciones.
Qué ver desde el mirador de la Torre de Collserola
La propuesta supone una imagen inédita de Barcelona. El mirador de la Torre de Collserola está en la décima planta del edificio, a 115 metros de altura respecto a su emplazamiento, el Turó de Vilana. Pero considerando que el Turó está a 445 metros sobre el nivel del mar, este mirador está a a 560 metros, más de medio kilómetro, por encima del agua, y es, de lejos, el punto más alto de la ciudad.
Así, permite disfrutar de unas impresionantes vistas panorámicas de 360 grados que, en condiciones meteorológicas favorables, alcanzan hasta 70 km de distancia, abarcando Collserola, Montserrat y la sierra del Cadí-Moixeró.
Tras cuatro años cerrado, el mirador reabrió el año pasado, aunque solo de miércoles a domingo, entre las 12 y las 15 h. La Sunset Experience amplía ese horario y pone a prueba el potencial de atracción del edificio más alto de la ciudad y de toda Cataluña, con sus 288 metros de altura.
El año pasado, entre julio y septiembre, el mirador recibió 3.468 visitantes. Este año, solo en julio y sin contar aún con la nueva experiencia, ya se han registrado 1.500 visitas. En 2023, solo 101 personas lo visitaron ese mes.
Construida para los Juegos Olímpicos de 1992, la Torre de Collserola sigue siendo un icono de la ciudad, visible desde casi cualquier punto de Barcelona. Ahora, además, se convierte en una nueva ventana privilegiada para ver caer el sol sobre la ciudad.