La crisis de Rodalies continúa. Si hace unos días se hablaba de una gratuidad temporal de 30 días tras el caos provocado por el accidente de Gelida, la Generalitat ha decidido dar un paso más allá. La consellera de Territori, Sílvia Paneque, ha anunciado en el Parlament que los trenes de Rodalies seguirán siendo gratuitos «los días que haga falta». La razón es tan sincera como cruda: el servicio funciona tan mal que cobrar por él sería, básicamente, un despropósito.
Esta medida no es solo un gesto de buena voluntad, sino una consecuencia directa de la «fragilidad extrema» que ha mostrado la infraestructura en las últimas semanas. Tras el parón total del servicio el último fin de semana de enero, el Govern ha dejado claro que la prioridad absoluta ahora mismo es la seguridad. Por eso, hasta que no se garantice que los trenes pueden circular con garantías y sin sobresaltos constantes, las máquinas de billetes de estaciones como Sants o Plaza Catalunya seguirán sin funcionar.
Una crisis que va más allá del billete
La gratuidad es la cara amable de una moneda que tiene un reverso bastante más complicado. Según los datos facilitados por la Conselleria y Adif, la situación actual ha obligado a desplegar un operativo de dimensiones considerables para que la movilidad en Catalunya no colapse del todo. Actualmente, hay más de 650 informadores repartidos por las estaciones y una flota de refuerzo que supera los 380 autobuses para cubrir los huecos que el tren no puede llenar.
Además, para facilitar la vida a quienes han tenido que cambiar el vagón por el coche particular, la suspensión de las restricciones de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) también se mantendrá vigente mientras dure esta inestabilidad. Es una situación excepcional para un momento excepcional en el que, según Paneque, las certificaciones de seguridad que emitía Adif no eran suficientes para dormir tranquilos, lo que obligó a tomar decisiones drásticas para evitar riesgos que podrían haber sido catastróficos.
Por ahora, lo único seguro es que si tienes que coger un tren de cercanías mañana, tu cartera no sufrirá el impacto. El sistema se encuentra en una fase de observación continua y, aunque el objetivo es volver a la normalidad lo antes posible, el concepto de «normalidad» en Rodalies parece que todavía tardará un tiempo en estabilizarse de manera sostenida. Toca armarse de paciencia, pero al menos, esta vez, la paciencia sale gratis.