Jordi Esteve, el chef al frente del restaurante Nectari en Barcelona, es una de esas personas que entienden la gastronomía como un acto que va mucho más allá de la cocina. Conocido por su compromiso social y una filosofía que le ha valido distinciones en sostenibilidad como los dos círculos verdes de la 360 Eat Guide, el cocinero ha dado un paso de gigante hacia la inclusión: convertir su comedor en el primero de Cataluña en ofrecer una carta adaptada a personas con autismo.
Esta iniciativa no es casual. Esteve, que ya ofrecía una carta en braille para personas ciegas, se inspiró tras asistir a una formación en la Cámara de Comercio de Barcelona impartida por Alberto Gutiérrez, el presidente del Autism Friendly Club. La idea era sencilla en su génesis, pero compleja en su ejecución en un restaurante de alta cocina: eliminar el estrés de la incertidumbre que puede generar en una persona autista el no saber exactamente qué va a comer.
Una carta que se anticipa y tranquiliza
La solución se materializó en una carta que, de alguna manera, recuerda a aquellas con fotografías que facilitan la elección a los turistas en Barcelona, pero con un objetivo mucho más profundo. A través de pictogramas, simpáticos y coloridos, el equipo de Nectari describe el menú degustación de la casa, que consta de ocho pases más petit fours.
Tal como explica Alberto Gutiérrez, del Autism Friendly Club, esta representación visual es clave: «Para un autista, no saber qué van a comer les genera estrés. Por eso los pictogramas». Es una cuestión de anticipación, fundamental para muchas personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) que perciben el mundo de manera diferente y necesitan esa certeza para estar tranquilas.
Además, los dibujos van más allá de mostrar el plato acabado, también incluyen los ingredientes principales de cada receta. De esta manera, si hay algún componente que el comensal prefiere evitar, puede señalarlo para que sea retirado o modificado a su gusto. Para un restaurante gastronómico, con elaboraciones complejas como el foie y anguila con gelée de Oporto, o el bisque de marisco con tartar de gamba, esto supuso un «reto» creativo, según admite Esteve.
Un movimiento que crece en Cataluña
El chef no solo ha implementado esta práctica en su restaurante, sino que se ha convertido en un motor de cambio en el sector. Gracias a su entusiasmo y sus contactos, el trabajo del Autism Friendly Club se está expandiendo rápidamente.
De no haber ningún restaurante en Barcelona con estas adaptaciones, la capital catalana está viendo un cambio significativo. A mediados de noviembre, todos los restaurantes del mercado de la Boqueria tienen previsto incorporar estas prácticas, uniéndose a Nectari y a otros establecimientos como Maymanta, Leña y La Font de Prades.
La necesidad de estas adaptaciones es tangible, pues se estima que en Cataluña hay unas 62.000 personas con autismo, con un amplio abanico de sensibilidades y grados. El protocolo de Nectari no se limita a la carta, sino que se extiende a otros detalles que se preguntan al cliente, como si prefiere sentarse en la sala o en un reservado, o si prefiere que se apague la música ambiente.
El resultado de este esfuerzo es emotivo: el propio Jordi Esteve relata que las familias que visitan Nectari salen «emocionadas y agradecidas», compartiendo que es el primer restaurante gastronómico donde pueden disfrutar plenamente.
La iniciativa de Nectari no solo ha impactado en la restauración. La adaptación a la neurodiversidad está llegando a otros ámbitos de la ciudad, como el centro de atención e información T-mobilitat. A este movimiento se le suma el reciente reconocimiento del propio Jordi Esteve y Nectari con el Premio Nacional de Hostelería de España en la categoría de empresa comprometida con las personas con discapacidad, una distinción que se suma al segundo puesto en la final nacional del Torres Brandy Zero Challenge de 2025.

