Seguro que te ha pasado esta misma Semana Santa. Estás a mitad de camino hacia una escapada de fin de semana, levantas la vista hacia un cartel azul o blanco y ahí están: la C-16, la AP-7 o la B-20. Para la mayoría de los mortales, estas letras y números no son más que una sopa de alfabeto diseñada para que los conductores nos sintamos un poco más perdidos. Sin embargo, en el mundo de la ingeniería de caminos y la gestión pública, nada es fruto del azar. De hecho, existe un sistema casi poético y muy lógico detrás de cada nomenclatura que recorre nuestra geografía y que un vídeo de 3Cat acaba de explicar a la perfección.
Entender este jeroglífico no solo te hace parecer el más listo del grupo en el próximo viaje, sino que te da una orientación espacial que ni el mejor algoritmo de Google Maps puede igualar, sino que te ayudará a poder ubicar, automáticamente y con los ojos cerrados, dónde está y hacia dónde va cada una de las carreteras de Catalunya.
Qué significan las letras que dan nombre a las carreteras (y no, no és solo autopista o carretera)
Lo primero que hay que descifrar es la letra inicial, esa que nos indica por un lado, la tipología de carretera y, con ello, básicamente, quién es el «dueño» del asfalto que pisas. Si vas por una carretera que empieza por A o AP (autovía o autopista con peaje), estás bajo la jurisdicción del Estado.
Pero si el cartel luce una flamante C (carretera), estás en terreno de la Generalitat de Catalunya. Es una distinción que va más allá de lo político: define desde el mantenimiento hasta el diseño de la propia vía.
Finalmente, están las carreteras provinciales o locales, que dependen de las diputaciones de cada provincia. Así, si la carretera tiene una B (B-20), pertenece a Barcelona, GI (GI-682), provincia de Girona; L, carreteras de Lleida y T, de Tarragona.
Qué significan los números
Lo más fascinante del sistema catalán, que se rige por el Decreto 261/1999, es que tiene una lóg que el primer dígito de la cifra te dice la orientación de esta carretera (norte-sur, este-oeste, paralela al mar o perpendicular al mar)
El segundo digito te indica la posición de esta carretera dentro de todas las carreteras que siguen esta orientación. Por ejemplo: la C-31 va paralela al mar, y es la primera carretera de este tipo en Catalunya.
Es muy sencillo. Si el número de la carretera empieza por 1, significa que te mueves de sur a norte. Haciendo el ejemplo completo: La C-16 sube hacia la Cerdanya, y es la sexta de este tipo en Catalunya.
Si el número empieza por 2, como el Eix Transversal (C-25), estás cruzando el mapa de oeste a este, de Lleida hacia Girona. En este caso, sería la quinta de su orientación.
Pero la cosa se pone más específica cuando nos acercamos al mar. Las carreteras que empiezan por 3 son las que corren paralelas a la costa, siguiendo esa línea azul del Mediterráneo, como la C-32 (la segunda de su tipología en Catalunya).
Por el contrario, si el número empieza por 4, 5 o 6, la carretera tiene la misión de ir perpendicular al mar, adentrándose en el interior desde la playa. La C-42, por ejemplo, sería la segunda de la zona sud de Catalunya perpendicular a la costa.
Además, hay una regla de oro que nunca falla: el tamaño importa, pero al revés. Cuantos más números veas en el cartel, menos importante es la vía. Una carretera de tres o cuatro dígitos es, casi con total seguridad, una vía comarcal o local que te llevará por paisajes más lentos y tranquilos.
El ecosistema barcelonés y sus excepciones
Cuando entramos en el área metropolitana, el juego cambia ligeramente para adaptarse a la densidad de nuestra jungla de asfalto. Aquí es donde aparecen las vías con la letra B, como la B-10 (Ronda Litoral) o la B-20 (Ronda de Dalt). En estos casos, la nomenclatura responde a un diseño de cinturones y accesos que busca canalizar el tráfico masivo de la capital. Curiosamente, Barcelona es de los pocos lugares donde los números no solo indican dirección, sino también orden de proximidad al centro de la ciudad.
Así que la próxima vez que te encuentres frente a una señal de tráfico saliendo de Barcelona, no la ignores. Ese código no es un simple nombre propio, sino una instrucción de navegación que lleva décadas ahí, esperando a que alguien la entienda. Ahora ya sabes que, si vas por una carretera que empieza por 1, el frío del Pirineo está cada vez más cerca, y si vas por una que empieza por 3, el salitre no anda lejos. El asfalto, al final, también tiene su propia narrativa.