El skyline del puerto de Barcelona cambiará en los próximos años con dos grandes proyectos destinados a mejorar la movilidad y reducir el impacto del turismo de cruceros en la ciudad. El Port de Barcelona y el Ayuntamiento han firmado un nuevo protocolo que contempla una inversión público-privada de 185 millones de euros y que incluye actuaciones clave como el desdoblamiento del puente Porta d’Europa y la construcción de un corredor urbano por el frente litoral de Montjuïc.
El actual puente Porta d’Europa, inaugurado en 1992, se había quedado pequeño: un carril por sentido, aceras estrechas y sin alternativa en caso de incidencia. Es el único acceso al muelle Adossat, donde atracan la mayoría de cruceros, y tanto el Ayuntamiento como el Port consideran imprescindible ampliarlo.
La solución: levantar un segundo puente, gemelo al actual, que permitirá dividir el tráfico. Cada puente tendrá un sentido y, además, incorporarán un carril bici y aceras amplias para peatones. De este modo, no solo se mejorará la fluidez del acceso, sino también la seguridad. La obra costará unos 90 millones de euros y está previsto que empiece a finales de 2027.
Un nuevo corredor urbano en Montjuïc
El protocolo también prevé la construcción de un corredor urbano por el frente litoral de Montjuïc, destinado a transporte público, taxis, VTC, bicis y peatones. Conectará la plaza de les Drassanes con la Marina del Prat Vermell y la Zona Franca, facilitando la conexión de los barrios a ambos lados de la montaña. La inversión prevista es de 10 millones de euros y entrará en servicio en 2029.
Además de estas infraestructuras, el plan incluye un estudio de movilidad para gestionar mejor el flujo de cruceristas en la ciudad. Se pondrán en marcha lanzaderas regulares hacia nodos clave como Sants o la Estació del Nord, un sistema de monitorización de datos compartido con el Ayuntamiento y pantallas informativas en las terminales para orientar a los visitantes en tiempo real. El objetivo es reducir la presión en las zonas más saturadas y distribuir mejor el turismo.
En total, el paquete de medidas suma 185 millones de euros, que se añaden a los 265 invertidos desde el anterior pacto en 2018. La hoja de ruta es clara: mejorar la conexión del puerto con la ciudad, descongestionar los accesos y hacer más sostenible la llegada de cruceros a Barcelona.