Tras un par de años de relativa normalidad, hemos despertado con una noticia que nos devuelve directamente a los días más intensos de la pandemia, aunque con un protagonista diferente. La mascarilla volverá a ser obligatoria en todos los centros sanitarios de Catalunya, hospitales, centros de salud y residencias, a partir de este mismo miércoles, 10 de diciembre.
La decisión, que se ha anunciado en la rueda de prensa posterior al Consell Executiu por la portavoz del Govern, Sílvia Paneque, responde al notable avance de los casos de gripe en la comunidad. Si bien la resolución se firmará a lo largo del martes por la consellera de Salud, Olga Pané, y entrará en vigor oficialmente el miércoles con su publicación, la Generalitat ya ha hecho un llamamiento a la población para que no espere y empiece a colocarse la protección facial desde hoy mismo.
Una medida preventiva que ya se extiende por España
La experiencia de la COVID-19 demostró la efectividad de este gesto, y el Departament de Salut lo recupera ahora como una «opción preventiva» fundamental para contener la circulación del virus de la gripe, especialmente en ambientes de alta vulnerabilidad.
Aunque a muchos nos pueda sonar como un paso atrás, la realidad es que Cataluña no es la única que está moviendo ficha en este sentido. El aumento de la incidencia de las infecciones respiratorias agudas ha puesto en alerta a varias comunidades. De hecho, autonomías como Aragón ya han implantado la obligatoriedad de la mascarilla en sus centros sanitarios, y otras como la Comunitat Valenciana lo están recomendando encarecidamente.
Esta ola de contagios estacionales subraya la importancia de la vacunación, un factor que la consellera portavoz Paneque no ha dudado en recordar, insistiendo en que tanto las vacunas como el uso de la mascarilla en estos ámbitos son clave para «ayudar a salvar vidas» y proteger a las personas más frágiles.
Por el momento, la medida se ciñe a los espacios de riesgo y no se ha especificado un plazo de retirada, manteniéndose en vigor mientras la situación epidemiológica no mejore. Toca desempolvar de nuevo las mascarillas que teníamos guardadas y seguir siendo responsables, al menos, cuando crucemos el umbral del CAP o del hospital.