El Ayuntamiento de Barcelona ha decretado una moratoria de doce meses en la emisión de licencias para la apertura de supermercados con horario de 24 horas. La medida, que entró en vigor de manera inmediata tras su publicación oficial en el Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona (BOPB), paraliza la llegada de nuevos negocios de este tipo con el objetivo de diseñar una normativa urbanística y comercial específica para toda la ciudad.
Esta decisión responde al notable incremento de comercios nocturnos y de horario continuado que se ha registrado recientemente en la capital catalana, donde actualmente operan cerca de 1.300 locales bajo diversas categorías de apertura de todo el día. El gobierno municipal ha detallado que, en paralelo al diseño de la nueva regulación, se intensificarán las tareas de inspección sobre los establecimientos que ya se encuentran en funcionamiento.
Preocupación por el comercio tradicional
La rápida expansión de estos puntos de venta ha generado malestar entre los residentes de los barrios más afectados, especialmente en el distrito de l’Eixample, donde se llegan a contabilizar locales de estas características en casi todos los frentes de una misma manzana. Los vecinos asocian esta saturación con un deterioro del entorno de negocios habitual y una pérdida progresiva de las tiendas de carácter vecinal o de proximidad.
De acuerdo con la información facilitada por la administración local, buena parte de estos supermercados orientan su actividad económica hacia el sector turístico en lugar de abastecer la demanda de consumo diario de la población residente. Asimismo, las autoridades municipales han señalado que una cantidad significativa de estos comercios opera de forma encubierta como puntos de venta de recuerdos y artículos de souvenirs.