El intercambiador de metro de Plaça de Sants iniciará una fase clave de su transformación el próximo 27 de abril. El Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat de Cataluña cerrará el pasillo que une la L1 y la L5 para ejecutar su ampliación técnica. Esta restricción se mantendrá operativa hasta la primavera de 2027 con el objetivo de adaptar la infraestructura a personas con movilidad reducida.
La intervención en la estación de la línea 5 cuenta con una inversión de 15,2 millones de euros. Las tareas, que empezaron el pasado mes de febrero, cuentan con un plazo de ejecución total de 30 meses. Durante el periodo en que el pasillo permanezca inhabilitado, los usuarios realizarán sus trayectos mediante rutas alternativas por el exterior o a través de otros puntos de la red. Esta medida afectará a los cerca de 12.000 intercambios diarios que registra este punto de conexión.
Reformas estructurales
El proyecto técnico incluirá la creación de un nuevo vestíbulo mediante la ampliación del actual y la incorporación de tres nuevos ascensores: uno conectará con la calle y los otros dos facilitarán el acceso a los andenes y al pasillo de la L1. Asimismo, se ejecutará el recrecido de los andenes para eliminar el desnivel respecto a los convoyes y se instalarán pavimentos podotáctiles para viajeros con dificultades visuales.
La obra también contemplará la construcción de dos salidas de emergencia adicionales y la ampliación del acceso principal a la plaza. De forma paralela, la Generalitat redactará el proyecto de urbanización de la superficie en coordinación con el Ayuntamiento de Barcelona para integrar los nuevos elementos de la estación en el diseño de la plaza.
Objetivo: accesibilidad total
Esta actuación representa una pieza fundamental para completar la adaptación de un intercambiador que recibe a 55.000 usuarios cada día. Actualmente, el 96,3% de la red de metro de Barcelona ya es accesible, con 157 estaciones adaptadas.
El Gobierno catalán redactará próximamente los proyectos restantes para las estaciones de Verdaguer, Urquinaona y la propia L1 de Plaça de Sants. La inversión global para alcanzar el pleno acceso en toda la infraestructura ferroviaria ascenderá a 109 millones de euros.
Rutas alternativas y movilidad
Ante la interrupción del tránsito interno, las personas usuarias deberán realizar los enlaces a través de itinerarios por el exterior de la estación o mediante otras paradas de la red de metro. El cierre del pasillo resultará una medida indispensable para ensanchar el espacio y adaptarlo a personas con movilidad reducida.