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Dos jóvenes transforman un viejo kiosco de prensa en el primer kiosco queer

Odd Kiosk es un nuevo modelo alternativo ahora que alrededor de 80 kioscos han cerrado en los últimos años.

Antonio Pineda Antonio Pineda

Dos jóvenes transforman un viejo kiosco de prensa en el primer kiosco queer

Odd Kiosk, el primer kiosco queer de Barcelona –y el primero del mundo hasta que se demuestre lo contrario–, es otro hijo de la pandemia. Mientras el país entero intentaba sobreponerse a los ERTE, la claustrofobia del confinamiento, la paranoia del gel hidroalcohólico y la moda de los panes caseros, Txema e Iván ingeniaban este nuevo proyecto que abrió hace unos días en el 222 del Carrer de València. 

Estos dos amigos, uno arquitecto, el otro diseñador gráfico, andaban buscando un cambio drástico cuando la pandemia se les echó encima. «Los primeros días que nos dejaron salir después de la cuarentena empezamos a hablar y a darnos cuenta de que lo único que había abierto esos días eran panaderías y kioscos», nos cuenta Iván. Aun así, la apuesta era arriesgada. «Alrededor de 80 kioscos han cerrado en los últimos cinco o seis años y no los quitan porque al Ayuntamiento le sale muy caro. Por eso están medio abandonados».

 

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Odd Kiosk, un proyecto similar al también joven News&Coffee, tiene poco que ver con un modelo de kiosco de prensa convencional que va colapsando al tiempo que lo hace la prensa en papel. «No se parece en nada a un kiosco normal –explica Iván–. Lo único que vendemos igual es prensa tradicional, alguna revista del corazón por hacer la gracia y tarjetas de metro. Todo lo demás nos diferencia: tenemos revistas internacionales y nacionales más curadas, de editores independientes y con fotografías muy cuidadas, revistas y fanzines del colectivo LGTBIQ+, también libros, y alrededor de 25 ó 30 artistas exponen su obra«. Y las galletas de Demasié, last but not least

 

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Txema e Iván se definen como «kiosco queer», pero aseguran que todavía hay que explicar qué es este palabro que en inglés significa raro o extraño, sinónimo del adjetivo odd que da nombre a su proyecto, y que durante muchos años sirvió para señalar despectivamente todo lo que pretendiera desbordar los márgenes de una realidad binaria y heterosexual. «Nuestro resumen sin ser expertos, simplemente como miembros del colectivo, es que para nosotros lo queer es romper las etiquetas establecidas, inclusividad y respeto para todo el mundo. Si dices el colectivo LGTBIQ+ todavía entienden algo pero hay quienes queer no saben lo que es. Hace poco vino una señora que me preguntó ‘¿y qué es queer?’, y le expliqué y me dijo ‘¡ah!, si yo soy lesbiana'».

Odd Kiosk es el nacimiento de algo nuevo que revaloriza lo antiguo al entender que hay otra forma de hacerlo posible, al abarcarlo desde otra perspectiva. Es por ello que Odd Kiosk es también una forma de hacer política, o mejor dicho, la esencia misma de la política, un modelo alternativo, e Iván esto lo tiene claro: «Para mí es un punto de información diferente y de diálogo. Estoy en la ciudad, estoy abierto, va a venir todo el mundo y esos diálogos para mí también son política».

Fotos: César Segarra

Cultura