Barcelona cambia. Eso lo sabemos todos: abren sitios nuevos, cierran los de siempre y, de vez en cuando, el «manual de instrucciones» de la ciudad también necesita pasar por el taller. Después de veinte años con la misma normativa, el Ayuntamiento ha decidido que ya tocaba actualizar la Ordenanza de Convivencia. La fecha marcada en el calendario es el 15 de febrero, que es cuando entrará en vigor oficialmente este nuevo texto que busca poner un poco de orden al caos que a veces se monta en nuestras calles.
No se trata solo de prohibir por prohibir, sino de adaptarse a una Barcelona que no tiene nada que ver con la de 2006. Para ir calentando motores, desde ahora mismo y hasta mediados de febrero, veréis informadores por la calle explicando la jugada de forma pedagógica. El objetivo es que nadie se encuentre con una sorpresa en forma de multa por hacer cosas que, hasta ayer, quizás pasaban más desapercibidas o tenían un castigo menor.
Alcohol, ruido y rutas etílicas en el punto de mira

Uno de los puntos donde el consistorio ha puesto más el foco es en el consumo de alcohol en la vía pública. Las multas por beber alcohol ante menores o en zonas con restricciones nocturnas pueden subir hasta los 1.500 euros. Pero la gran novedad es la guerra directa contra las «rutas etílicas», esos tours organizados que van de bar en bar y que suelen acabar con la paciencia de los vecinos. En zonas acústicamente tensionadas, como Ciutat Vella o Gràcia, las sanciones por ruido e incivismo pueden llegar incluso a los 3.000 euros.
Por otro lado, una de las quejas más clásicas de los barceloneses, las micciones en la calle, también recibe un castigo más duro. Orinar en puntos sensibles como calles estrechas o cerca de zonas de ocio podrá costar hasta 750 euros.
Hay más: pasearse sin camiseta (algo fácil de ver entre los turistas por el centro) se multará con hasta 300 euros y el «exhibicionismo o falta de respeto» (insultar a otras personas, masturbarse en público…) tendrá multas de hasta 600 euros.
Además, la norma se ha puesto seria con las pintadas y los grafitis no autorizados. Ahora no solo se pagará la multa económica, sino que el infractor tendrá que asumir los costes de la limpieza y los desperfectos ocasionados.
Cobro al momento de las multas más altas a los turistas
También ha habido un cambio en el cobro de las multas a turistas y personas extranjeras. Ya hace tiempo que la Guardia Urbana dispone de datáfonos para cobrar las multas al instante con importe reducido, pero hasta ahora solo se podían cobrar al momento las sanciones más leves.
Con la actualización, las sanciones graves de importes más elevados también se podrán cobrar al momento. Eso sí, como siempre, el Ayuntamiento no tiene control sobre las multas que un turista decide no pagar y remitir a su país de origen.