Cuando los pronósticos del tiempo amenazan con superar la barrera de los cuarenta grados, la ciudad entera parece suspirar por una brisa de salitre. Es el momento exacto en el que el cuerpo pide abandonar el asfalto y buscar refugio frente al Mediterráneo, con la calma de saber que el tiempo, al menos por unas horas, se ha detenido. Sin embargo, a la hora de apoltronarse frente a las olas no todo vale, y dar con la terraza perfecta es una ciencia que requiere precisión.
Para facilitarnos la tarea en los días más cálidos del año, la revista gastronómica Tapas Magazine ha publicado su esperada selección con los 25 mejores chiringuitos de España. En la edición de este año, la publicación ha destacado cuatro establecimientos ubicados en el litoral de Catalunya por su capacidad de elevar la experiencia estival. Desde enclaves recónditos en el norte hasta clásicos imprescindibles de la costa barcelonesa, estos son los refugios que prometen salvarnos del calor.
El clásico indiscutible de la ciudad
Sin necesidad de salir de Barcelona, la playa del Bogatell alberga al único representante de la capital que ha logrado hacerse un hueco en esta selecta lista. El Xiringuito Escribà se mantiene como un referente absoluto para quienes buscan comer frente al mar. Su propuesta se asienta sobre años de oficio y experiencia en los fogones, destacando por un recetario marinero donde los arroces y las fideuás, elaborados con productos locales, son un imperdible de la costa urbana.
Tranquilidad y tapas a un paso del asfalto
Poniendo rumbo al sur, a poco más de veinte minutos de la metrópolis, asoma el Kauai Gavà Mar. Impulsado por el cocinero Óscar Manresa, este local respira un aire mediterráneo y totalmente desenfadado. Su oferta culinaria convoca en la mesa pescados fritos, arroces y tapas que maridan con una de las playas mejor valoradas del litoral barcelonés. Sus amplísimas franjas de arena garantizan un bien escaso en pleno verano: la tranquilidad de poder clavar la sombrilla sin agobios ni madrugones extremos.
Vistas monumentales en una bahía reservada
Justo al lado, en la vecina Castelldefels, el Grupo Tibu-Ron gestiona el Punta Roca. Situado concretamente en Port Ginesta, este espacio está considerado como uno de los chiringuitos más monumentales de la costa catalana. Escondido en una discreta bahía junto al puerto, regala una panorámica de acantilados escarpados que ya ha enamorado a miles de personas, convirtiéndose en el escenario favorito de multitud de vídeos en redes sociales al primer rayo de sol. En lo estrictamente gastronómico, la guía subraya el absoluto dominio que tienen sobre el marisco y el pescado.
El refugio turquesa del norte
Para descubrir la última joya catalana de la lista hay que viajar hasta el extremo norte. Concretamente a Roses, en la cala que da nombre a La Pelosa. Ubicado muy cerca de la Cala Montjoi —célebre por el mítico Bulli de Adrià—, este establecimiento saca pecho defendiendo sus fideuás y arroces elaborados a partir de recetas familiares. Más allá del paladar, el local atrapa por ofrecer una postal inmejorable de aguas de un turquesa intenso abrazadas por acantilados; una estampa de pura esencia mediterránea diseñada para cautivar tanto a la retina como a la cámara del teléfono.