Si has paseado por el Parque de la Ciutadella en los últimos años, seguramente te habrás quedado mirando con una mezcla de curiosidad y pena ese imponente castillo de ladrillo visto que parece sacado de una novela de caballerías. El Castell dels Tres Dragons, esa joya del modernismo temprano diseñada por Lluís Domènech i Montaner para la Exposición Universal de 1888, lleva demasiado tiempo siendo un gigante dormido, cerrado al público general desde que el antiguo Museo de Zoología echó la persiana en 2011.
Pero la espera ha terminado. El Ayuntamiento de Barcelona ya ha puesto nombre y apellidos al futuro del edificio: el proyecto ‘L’Eix de la Ciència’ (El Eje de la Ciencia), del estudio JAAS. No se trata solo de una mano de pintura, sino de una transformación total que convertirá el castillo en la puerta de entrada a la ambiciosa Ciutadella del Coneixement.
Un interior para quedarse a vivir (o a aprender)

Lo más interesante del proyecto es que el Castell dejará de ser ese lugar hermético donde solo entraban científicos a estudiar huesos y bichos. La planta baja se ha concebido como una extensión del propio parque. Imagínatelo: entras por una gran sala de recepción que conecta directamente con la naturaleza exterior, donde podrás ver piezas espectaculares del patrimonio natural catalán, como el mítico mamut de Sarrià reconstruido.
Además, el plan incluye la creación de una cafetería integrada y una zona de restauración, lo que promete convertir este rincón en uno de los puntos de encuentro más interesantes de la zona. Para los que buscan algo más de calma, la segunda planta albergará una biblioteca pública y salas de exposición permanente dedicadas a la flora y fauna de Cataluña.
Respeto total al ADN modernista

A pesar de la modernización, los amantes del patrimonio pueden respirar tranquilos. El proyecto es profundamente conservador con los elementos originales. Se recuperarán y pondrán en valor los pavimentos, los techos artesonados, la escalera principal y todos esos detalles ornamentales (escudos, bronces y policromías) que hacen único al edificio.
Incluso la gran sala de la primera planta se restaurará para convertirse en un auditorio polivalente con gradas retráctiles, permitiendo que el espacio se adapte tanto a conferencias científicas como a eventos culturales, integrándose visualmente con las galerías superiores.
¿Cuándo podremos entrar?
Si pasas ahora mismo por delante, verás que el Castell ya está rodeado de andamios. Actualmente se está trabajando en la rehabilitación exterior, una obra de 8 millones de euros que incluye la fachada, las cubiertas y las balconadas, y que debería estar lista para el primer trimestre de 2027.
Una vez terminada la «piel» del edificio, empezarán las obras del interior. Según las previsiones municipales, el proyecto ejecutivo de esta reforma interna estará redactado a principios de 2027, por lo que todavía nos queda un pequeño tramo de paciencia antes de poder tomarnos un café rodeados de historia y ciencia.
Este Castell no estará solo. Su renovación es la pieza maestra de un puzzle que incluye al recién rehabilitado Hivernacle, el Centre Martorell d’Exposicions y el Umbracle, configurando un eje científico y cultural que pretende convertir a Barcelona en un referente europeo de divulgación.