Parecía imposible, pero Barcelona ha dado un paso inédito en la gestión del turismo de cruceros y reducirá, por fin, el número de cruceros que llegan cada año a la ciudad.
En un acuerdo histórico, el Ayuntamiento y el Port de Barcelona firmado bajar de siete a cinco las terminales de cruceros, en línea con el pacto entre el PSC y Barcelona en Comú. El objetivo: frenar el crecimiento de cruceristas, mejorar la movilidad portuaria y priorizar la sostenibilidad.
Las terminales que desaparecerán

El plan prevé el derribo de las terminales A, B y C del muelle Adossat a finales de 2026, que serán sustituidas por una nueva terminal pública con capacidad para 7.000 pasajeros simultáneos. Esta instalación —también llamada C— priorizará los cruceros de puerto base y los barcos de menor tamaño, y cumplirá con los mismos estándares de calidad y sostenibilidad que las cuatro terminales privadas que permanecerán operativas (D, E, G y H).
“Por primera vez en la historia se pone límite al crecimiento de cruceros en Barcelona”, ha afirmado el alcalde Jaume Collboni. Por su parte, el presidente del Port, José Alberto Carbonell, ha subrayado que el nuevo modelo responde a la creciente preocupación ciudadana por el turismo masivo: “Hay que apostar por la calidad más que por la cantidad”.
¿Cuántos turistas menos llegarán a la ciudad?
El presidente del Port, José Alberto Carbonell, ha subrayado que el nuevo modelo responde a la creciente preocupación ciudadana por el turismo masivo: “Hay que apostar por la calidad más que por la cantidad”.
Según los cálculos municipales, cuando la nueva terminal esté en pleno funcionamiento en 2030, la capacidad total del puerto pasará de 37.000 a 31.000 pasajeros simultáneos, lo que supondría una reducción del 16%.
El acuerdo también contempla mejoras en la infraestructura y la conectividad del puerto. En 2027 comenzará la construcción de un segundo puente en el muelle Adossat, que se sumará al ya existente y estará listo en 2030. Contará con una acera ancha para peatones y un carril bici, y tendrá una inversión prevista de 90 millones de euros. En total, el conjunto de actuaciones supondrá una inversión público-privada de 185 millones.
Además, se construirá un nuevo corredor urbano entre la plaza de las Drassanes y el barrio de la Marina del Prat Vermell, pensado para transporte público, bicicletas y peatones, y se mejorará el acceso desde la ronda del Litoral para evitar que los cruceristas tengan que atravesar el centro de la ciudad rumbo al sur o al aeropuerto.